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Reseña: Constructo

Santiago Eximeno, 2014 – Inventure Cloud

A primera vista, parece inofensivo.

Cómo sois: habéis visto que hoy toca reseñar un juego de autor español que, además, es la primera incursión en los juegos de mesa de una editorial pequeña y primeriza y, por si fuera poco, viene de un proyecto de mecenazgo. Sabéis que en mi opinión estos son los ingredientes que forman una chapuza de primer nivel, y venís al olor de la sangre, como tiburones, esperando leer cómo las esperanzas de un autor novel se estrellan contra el suelo, o preparando la réplica en defensa del producto nacional y humilde. Bueno, que empiece el espectáculo.

Constructo, es, sin lugar a dudas… Un gran juego. O al menos lo es para mí que, desde que en mi tierna infancia sufriera la amenaza del ridículo a manos del mate pastor, la tiranía de la memorización de aperturas y la frustración de ver algo supuestamente divertido convertido en una sublimación del instinto de dominación, tengo una relación amor-odio con los juegos abstractos y, especialmente, con el ajedrez. Me encanta la sensación de juego puro, destilado y elegante, de eau de jeu que dirían en la tele con alguna modelo corriendo con la boca entreabierta y vestido de lentejuelas, pero aborrezco cuando se convierten en una medida de valía personal, un vamos a ver quién la tiene más grande, un duelo entre cavernícolas que usan el cerebro como garrote.

Santiago Eximeno con su Constructo devuelve el concepto de juego a la categoría de los abstractos. Reglas sencillas que explicas en menos de un minuto, juego rápido de 5-10 minutos por partida y la sensación de estar descubriendo cosas nuevas en cada una de ellas, de progresar y, cuatro partidas y una caña o un café más tarde ser mejor jugador que antes, pero sin tomártelo demasiado en serio. No estás compitiendo cuando juegas a Constructo, sino experimentando, descubriendo…, jugando.

Si buscas un reto al nivel de Shogi, Go o Ajedrez, vas a sentirte decepcionado. Son nueve fichas, tres de cada tamaño, que colocas o mueves siguiendo unas directrices muy estrictas en un tablero de nueve casillas: jamás se escribirán libros de estrategia sobre él y, si alguien le echara ganas y tiempo, no se tardaría en resolverlo y en encontrar salidas óptimas, pero estaría errando el objetivo.

Saludos, profesor Falken. ¿Qué tal una partidita de Constructo?

Como juego abstracto ligero, Constructo me ha ganado por completo y no tiene nada que envidiar a títulos más potentes como Hive salvo en la producción. El juego me gusta, y el hecho de que quepa en un bolsillo es un valor añadido teniendo en cuenta sus características, pero me fallan la caja endeble y las piezas de madera barata que tienen una tendencia terrible a absorber cualquier gota derramada sobre o bajo ellas y quedársela como recuerdo imborrable. Quiero un Constructo al que poder dar batalla y que me proporcione un satisfactorio «clac» cada vez que coloco una ficha: quiero que estimule mis sentidos como estimula mi mente.

Habrá que esperar a una segunda edición o a echarle ganas para fabricarse una propia pero, mientras tanto, os recomiendo que lo probéis en su versión para dispositivos Android, con arandelas y tornillos sobrantes de la caja de herramientas, recortándolo en cartulina o en la edición que podéis encontrar todavía en algunas tiendas. No os vais a arrepentir.

Lo mejor: un abstracto ligero y portátil perfecto para llenar tiempos muertos.

Lo peor: ganaría mucho con materiales de más calidad.

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