La respuesta

Manuel decidió saltarse la merienda. Estaba demasiado nervioso para probar bocado, embriagado por esa mezcla de ilusión y miedo que acompaña el primer amor. No podía esperar más, tenía que saberlo ya. Su madre le preguntó adónde iba con tanta prisa y él respondió, casi riendo, que había quedado con Anita. Bajó las escaleras del sótano a trompicones, encendió la luz y allí estaba, sentada donde la había dejado el día anterior. Le quitó con cuidado la mordaza y, con el corazón en un puño, le preguntó:
-Bueno, ¿te lo has pensado ya? ¿Quieres salir conmigo o no?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde El dado de Jack

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo