Javier Ordax, 2014
Qíahn es un planeta extraño por su forma de moneda. Tiene dos mundos, Cara y Cruz, y un canto. En su centro se encuentra el Orbe, un planetoide que brilla en ambas caras. Cara está iluminada por un sol. Siempre es de día y su noche equivale al atardecer terrestre. En cambio, la única luz de Cruz proviene del Orbe, reflejada por cuatro lunas, Norte, Sur, Este y Oeste. Su oscuridad es perpetua, rota por el fulgor intermitente de los volcanes en erupción.
Qíahn Tactics 2.0 es, además de todo eso, un proyecto de Javier Ordax cuya fase inicial está estos días en Verkami, y que en su forma más básica podemos también descargar si tenemos un dispositivo Android desde Google Play. Este juego promete llevarnos desde un juego muy sencillo que un niño pequeño podría jugar hasta, a base de añadir módulo tras módulo, covertirse en un complejo juego de guerra de gran carga estratégica. Y la verdad es que, al menos en la primera de las premisas, cumple perfectamente lo que dice.
Para jugar a Qíahn Tactics lo primero que haces es elegir bando, coger a tus héroes, barajarlos y ponerlos boca abajo. Si quieres un juego más corto (y lo vas a querer, créeme) eliminarás unos cuantos de estos héroes al azar antes del comienzo de la partida. Luego vas dándoles la vuelta a esos héroes, tiras dados (cada héroe tira un dado u otro según su tipo) y el que saque más, gana.
Y esto es el juego: cero decisiones (sí, puedes añadir equipo y magia, pero decidir si haces eso o no es como decidir si quieres un billete de 50€ o uno de 5€), cero complejidad y, al menos, cero duración. Si no es el peor juego al que he jugado este año es simplemente porque una fatídica tarde de verano Ushikai me engañó para probar Sexy.
Pero el autor de Qíahn promete ofrecer algo más en el futuro. El proyecto de Verkami habla de dioses, lunas, hechizos, mapas, ejércitos y demás como posibilidades para próximos meses, y la verdad es que un juego tan increíblemente simplón e insulso, si no otra cosa, ofrece todo un mundo a la hora de mejorarlo. Javier Ordax dice haber aprendido de su primer proyecto fallido, y desde luego iniciativa e ilusión no le faltan. ¿Será capaz de ofrecerle a Qíahn un futuro lo suficientemente bueno como para compensar por el decepcionante presente que tiene? De vosotros depende.
Lo mejor: cualquier cosa que se le añada va a mejorarlo mucho.
Lo peor: es casi imposible que sea peor de lo que ya es.
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