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Granjeros: enséñame a cantar

Diego Uribe y Cristóbal Valenzuela, 2016 – Devir

Ficha en BoardGameGeek

Con una portada tan fea, tiene que ser súper educativo, ¿o no?

Así, de la nada, de un día para otro apareció en nuestras tiendas favoritas este cajote que pesaba un quintal y medio y del que nadie sabía nada. ¿De dónde venía? ¿De qué iba? ¿Por qué la portada era tan fea? El pánico cundió entre la temerosa y superticiosa comunidad lúdica que clamaba por un héroe, un mártir tal vez, que se adentrara en lo desconocido e iluminara las tinieblas del desconocimiento diciéndole al mundo con voz alta y clara todo lo que había que saber sobre ese misterio. Sin pensarlo dos veces, di un paso adelante y me presenté voluntario para tan arriesgada misión.

Es que a veces soy imbécil.

Granjeros es el resultado de los esfuerzos de dos de las cabezas notables (lo sé porque lo dicen ellos en su página de creador de BGG) de IDEMAX, compañía con nombre de organización de supervillanos, para convencer al mundo de las bondades de las empresas B, que es como el capitalismo de toda la vida pero salvando a bebés foca y tomando té chai con stevia. Y claro, podrían haber contratado a un diseñador de juegos profesional para el proyecto, pero eso de diseñar juegos está chupado y yo jugué una vez al Catán de mi primo y en tres minutos te lo apaño, y así nos luce el pelo.

En Granjeros tienes unos árboles de madera que parecen sacados de un juego de HABA, así grandotes y totalmente innecesarios, a los que encajas una ficha de color para saber qué fruta dan. Durante la partida tiras dados para coger frutas y usas las frutas para construir cosas, todo de la manera más sosa y carente de originalidad y emoción que puedas imaginar. El objetivo es mejorar tus hexágonos para conseguir puntos B, que son los puntos de victoria de toda la vida pero salvando a bebés foca y tomando té chai con stevia, y el que tenga siete ha ganado y recibe como premio la posibilidad de guardar el juego en la caja para no volverlo a sacar jamás.

Hemos talado tres hectáreas de bosque para publicar este juego y convencerte de lo comprometidos que estamos con la ecología.

El punto que se supone que tiene que enseñarnos que esto de las empresas B mola muchísimo es que podemos gastar frutas de esas que hemos conseguido tirando dados para unir nuestro hexágono con el de un vecino, que está muy bien porque luego podemos usar nuestras frutas en plan comunal y desarrollar los hexágonos a la vez llevándonos ambos esos dulces, dulces puntos B. El juego no dice nada en absoluto sobre qué pasa si más de dos hexágonos se unen a la vez, porque para qué, total eso es algo que sólo ocurre varias veces por partida y no merece la pena inventir esfuerzo en solventar ese problemilla de nada.

En definitiva, Granjeros no es un juego: es un manual de adoctrinamiento que ni siquiera se molesta en buscar excusas para racionalizar su doctrina: los puntos B y las empresas B esas son buenas porque sí, porque te dicen que son buenas y ya. Habría sido increíblemente fácil cambiar ese «mejoras y consigues un punto B que es superguay y ayuda al planeta» por unos objetivos concretos como construir escuelas o proyectos de preservación de la fauna tropical, pero se ve que los «diseñadores» estaban demasiado ocupados salvando a bebés foca y tomando té chai con stevia para molestarse en tales detalles. Total, el juego lo han pagado ya los pringaos de Kickstarter y, una vez conseguido el dinero (que se dedicará a cosas superecológicas y megaguays, estoy seguro) no hace falta seguir trabajando.

Huid.

Juego proporcionado por Generación-X.

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