Este adiós no maquilla un hasta luego
Este nunca no esconde un ojalá
Estas cenizas no juegan con fuego
Este ciego no mira para atrás
Este notario firma lo que escribo
Esta letra no la protestaré
Ahórrate el acuse de recibo
Estas vísperas son las de después
A este ruido tan huérfano de padre
No voy a permitirle que taladre
Un corazón podrido de latir
Este pez ya no muere por tu boca
Este loco se va con otra loca
Estos ojos no lloran más por tiJoaquín Sabina – «Nos sobran los motivos»
A lo mejor os debía esta entrada hace tiempo, o quizás no, pero necesitaba un poquito de espacio para ponerme en orden, para descubrir por qué me daba tanta pereza cada vez que me ponía ante la pantalla a escribir, y eso que siempre me ha gustado esto de juntar letras y que la gente me lea, pero a veces no es el fondo sino las formas, o el porqué o el qué sé yo. Y el caso es que todavía no lo tengo muy claro, pero sí que he podido aislar unos cuantos factores.
Aviso: señor enfadado contando sus cosas de estar enfadado ahead.
Quizá el más importante ha sido un cambio en mi forma de ver la afición. Llevaba ya meses sintiendo que se acumulaban las novedades y se repetían los temas, y cuando un juego es igual que todos los demás tampoco es que haya muchas maneras distintas de decir que este juego de gestión de recursos funciona bastante bien, se parece a todos los demás de su género y dentro de dos meses no se va a acordar de él ni la madre que lo parió. Y para qué molestarme en leer reglas, probar y reprobar un juego para hacer una reseña cuando probablemente para el día en el que la publique ya ese juego haya sido olvidado y ni siquiera vaya a ser posible comprarlo, porque se ha hecho una tirada mínima que dure dos semanas y a otra cosa. Y cuando las editoriales sólo se preocupan por mantener el ritmo de novedades en la estantería, en que cuando hagas la visita semanal tengas qué llevarte a casa, a mí como jugador lo que me apetece cada vez más es ocuparme de darle cariño a mi colección, que en el tiempo que tardo en jugar a la última novedad olvidable me puedo echar una señora partida a un juego que ya tengo, conozco y adoro. Que alguna cosita ha habido que me ha gustado, y no me niego a probar cosas que me parezcan interesantes, pero que por cada Crónicas del Crimen, Vast, Arquitectos del Reino del Oeste o CuBirds salen diez, veinte, cien soserías que no hacen otra cosa que ocupar espacio y hastiar.
Y claro, se podría argumentar que precisamente por eso hoy son más útiles que nunca las reseñas, pero es que este mundillo, y quizá precisamente por esto, está peor que nunca. O quizá siempre lo ha estado y no me he querido dar cuenta hasta ahora. Dale una patada a una piedra y vas a encontrar a ochenta canales de YouTube (y ahora Twitch, que hay que estar a la última) que siguen el mismo patrón: risitas, chistecitos y a venderte la última mierda amablemente cedida por la editorial como si fuera oro puro. Y hey, coleguitas, que la caja pone a partir de cuatro jugadores pero esto funciona de rechupete a dos aunque no lo hayamos probado siquiera, y qué diver es este juego del que voy a leerte las instrucciones tal cual porque ni me he molestado, que la cosa es que le des a like y a subscribe y luego el juego directo a Wallapop o como sorteo a nuestros patrones que os queremos mucho. Y llega un momento en el que claro, te acostumbras tanto a que te digan lo guapo que eres, lo bien que editas y lo muchísimo que lo petan tus unique mechanics que cuando llega una mala crítica es sin duda porque te odian mucho y no tienen ni idea, que tú lo has jugado con tus amigos y te han dicho que es muy divertido. Y el séquito aplaudiendo con las orejas.
Panorama de novedades actual
Yo me bajo. Que se quede el mundillo con el concepto de que el reseñador tiene que estar agradecido a la editorial que le cede un juego y qué menos que faltar a la verdad si hace falta y decir que el juego está muy bien porque si no no vas a volver a ver un retuit en la vida; con los egos necesitados de cariño que no sienten el más mínimo respeto por el bolsillo de los jugadores y que necesitan que les financien la ilusión; con la fotito y las etiquetas cada vez que echas una partida para que el Patrón se quede contento, como el señorito que pide pruebas de que sus empleados han votado lo que tenían que votar; con toda esta puta mierda de clientelismo y editoriales que han decidido que les sale mucho más barato utilizar a una pareja de pobre pringados con cámara y canal que invertir en publicidad propia o tan siquiera en producir juegos decentes que no necesiten mentiras ni maquillaje.
Me sigue gustando jugar, y voy a seguir haciéndolo. Me sigue apasionando escribir, y voy a seguir haciéndolo. Pero siguiendo mis normas. ¿Significa esto que voy a escribir más, menos, que voy a dejar de reseñar, que voy a…? Quién sabe; lo único que tengo claro es que este sitio es mío y no voy a dejar que nadie me convenza de lo contrario.

