El método científico

Vuela, príncipe, vuela, oye María decir a Martita, y sonríe. Al menos ella, con su imaginación y sus juegos, se entretiene solita y sin dar guerra, no como Julián, el pequeño, que es un amor pero hay que estar siempre encima de él, cuidándolo. Ahora duerme, está calladito, María tiene un rato para limpiar tranquila…
Suena el timbre. Abre. Un policía dice algo, a la tercera palabra deja de escuchar. Se derrumba. Llora. Martita se acerca a consolarla. Mamá, es que como siempre dices que es un ángel, pensé que tendría alitas invisibles.

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