Febrero es quizá el mes más flojo en cuanto a novedades en juegos de mesa, y es que después de los bombardeos de Essen y navidades en algún momento habrá que descansar. Por otro lado, eso permite echar la vista un poquito atrás y hablar de esos juegos clásicos que uno no había tenido oportunidad de comentar antes. Eso he hecho esta semana al hablaros de Diplomacia, y eso hice el año pasado. ¿Han superado estos clasiquetes un año más los estragos del tiempo? Veamos:
Coup: Reforma (2016: 8/10 2017: 7/10)
Coup solía ser también conocido como «el juego para cuando no somos suficientes para La Resistencia«, y esa simplicidad la mantiene, con el faroleo y el doblepensar a tope: ¿somos honestos y nos aseguramos realizar la acción pase lo que pase, o mentimos y nos arriesgamos a que nos vean el farol para tener más libertad? Y es un juego que sigue apeteciendo y que se mantiene en mi colección, aunque mi valoración ha bajado un poquitín por haberle dado caña a Los Impostores, que a partir de la misma premisa (no en vano Coup está basado en la primera edición de este juego) le da un puntito de deducción y de emoción adicional. Por otra parte, Coup es más fácil de «pillar» y puede funcionar mejor en un grupo más casual, así que se mantiene vigente a pesar de haber encontrado otro que se adapta un poco más a mi gusto.
Rory’s Story Cubes (2016: 8/10 2017: 8/10)
Vale, sí, técnicamente esto es más un juguete que un juego, ya que las reglas no son demasiado definidas y no tiene por qué haber una competición o un reto en torno a ellos, pero estos dadetes para contar historias son una auténtica maravilla. Partiendo de una premisa tan simple como «tira los dados y cuenta una historia que use los dibujos que salen», Rory’s Story Cubes te abre todo un mundo de posibilidades. Los dibujos tienen el nivel justo de representación para inspirar imágenes, pero a la vez son lo suficientemente abstractos para evitar que el mismo dibujo produzca siempre la misma frase. Sigo coleccionando todos los sets que salen y seguiré haciéndolo durante un largo tiempo. Imprescindible si tienes pequeñajos a tu cargo.
Ciudadelas (2016: 7/10 2017: 8/10)
¡Y ahora hablando de novedades! ¡Esto es un despiporre! Y es que, casualidades de la vida, ha coincidido con que esta semana tenemos en tiendas la reedición de este clasiquísimo. Y si no lo tenéis ya, yo os recomendaría haceros con él, porque en realidad aún no ha salido ningún juego que haga lo mismo que hace Ciudadelas. Con una premisa muy básica (tienes cartas de edificios, quieres conseguir oro para construir esos edificios y ya), le añade la selección oculta de roles con unos momentos muy de sé lo que piensas pero tú sabes que lo sé así que voy a hacer como que no lo sé para que lo que has hecho por saber lo que sé al final no tenga efecto. Siempre tendrás al pardo que tiene tres edificios verdes, se pilla siempre al mercader y se queja de que lo asesinan todos los turnos, pero claro, es que justamente el juego va de saber que el mercader no hay que elegirlo siempre. Es un diseño de hace 17 años que se sigue jugando lo suficiente como para reeditarlo, y eso por algo será.
Terra Mystica (2016: 5/10 2017: 5/10)
Terra Mystica me aburría hace un año y me aburre hoy, pero en realidad no es su culpa: como diseño no le puedo poner ni una pega, pero es que da la maldita casualidad de que el juego que Drögemüller y Ostertag querían conseguir es justo el tipo de juego que más repeluco me da: multitud de detallitos a tener en cuenta, mil mecanismos engarzados, interacción limitadísima (hasta aquellos a los que les gusta procuran jugarlo siempre con mucha gente para que haya algún momento en el que la acción de un jugador llegue a afectar a otro) y una lucha por conseguir encontrar la acción que te da 5 puntos en lugar de 4. También os digo que, si alguna vez quiero jugar un juego de ese estilo, éste es el que escogería, y lo tengo en la colección por si se da alguna de esas raras ocasiones.
Y hasta aquí hemos llegado. Cuatro joyitas, cada una en su estilo, para ir haciendo boca hasta que empecemos a volvernos otra vez locos con lo que saldrá dentro de tres o cuatro meses. Y que lo veamos.

