Vamos allá, empezando la semana con tres nuevas víctimas:
Y, por desgracia, tengo que decir que no me ha convencido. Aplica el dilema del prisionero de una manera tan pura que, a la hora de la verdad, como juego acaba quedándose cojo. Sí, vas a tener algún momento de estos de monólogo apasionado que acaba en puñalada por la espalda, pero para estas cosas prefiero una partida a La Resistencia, en la que además nadie se queda mirando mientras es el turno de dos jugadores principales. Sintiéndolo mucho, este HMS Dolores no tiene mucha vida más allá de la primera partida.
La chispa aquí está en dos puntos: el primero, que si damos la vuelta a una carta que tenemos repetida, nos quedamos sin ella y, además, las cartas que ya tenemos tienen habilidades que podemos activar para mirar cartas, eliminarlas antes de darles la vuelta y esas cosas. Y con esto ya tenemos juego, oiga. ¿Es una locura? Pues tampoco nos vengamos arriba: tiene un factor de azar muy alto, las habilidades no están todo lo compensadas que deberían y en general no tienes mucho control sobre lo que pasa pero, si has jugado a Póker de Bichos (que a mí personalmente me gusta más por basarse en faroleo puro sin obstáculos) y te ha sabido a poco, aquí tienes un pasito más.
Brains
Y Brains nos trae una aplicación para móvil en forma de cartoncitos que teemos que colocar sobre distintas láminas siguiendo las reglas que nos dicen. Una manera entretenida de entrenar la visión espacial hasta que nos acabemos los 50 puzles y pasemos a otra cosa. Y fíjate por dónde, que escribiendo esto me he enterado de que está también como aplicación para Android (ya os dije que éste sabía dónde estaba la pasta) por un eurete de nada, así que ya tienes algo en lo que entretenerte durante un par de viajes en autobús. De nada.

