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Mi rollito de una noche con Tapestry

Pues sí, al final ocurrió y este fin de semana he probado el juego del año del sábado a las seis menos cuarto, gracias a un amiguete que se pasó a visitarnos con el bolsote bajo el brazo. Y entre que él lo acababa de comprar y estaba con ganas de darle rodaje y que por aquí teníamos curiosidad por probarlo y ver si las tibias reseñas que había recibido fuera eran justificadas o parte del hastío que pueden llegar a producir los excesos mercadotécnicos de Stonemaier Games, pues ya teníamos la tormenta perfecta, así que empezamos a colocar casitas, a barajar cartas y a manosear losetas.

¿El juego? Pues bueno, es un peso medio de gestión de recursos con cartas para darle salsa y bastante asimétrico, tanto como para que dé la sensación incluso de estar descompensado. La cosa va de usar tus recursos para ir subiendo tus marcadores en cuatro registros distintos, consiguiendo un beneficio distinto cada vez que lo haces y, cuando estés seco, te marcas una especie de reinicio en el que obtienes recursos de nuevo y ganas unos cuantos puntos. Cuando todos los jugadores han pasado por cinco de estos reinicios, el que más puntos tenga, como en la mayoría de los juegos de gestión de recursos, gana. Hay un tablerito personal en el que colocas edificios para rellenar filas, columnas o cuadrados y que se podían haber ahorrado para la repercusión que tiene. Pero que no va de esto el artículo, que si queréis una reseña podréis a estas alturas ya leer varias decenas en las que os digan que es el mejor juego que han probado en su vida o una terrible decepción, y todas ellas tendrán razón.

La cuestión es que esta entrada va a tener más visitas que cualquiera de las que he escrito en el último mes, y el único motivo es que en el título está el juego de moda, ese que salió a la venta hace tres días y ya está agotado en todas partes excepto en el mercado de segunda mano. Porque queremos encontrar esa opinión que nos reafirme y que nos diga que hemos hecho bien en gastarnos tanto dinero en otro juego, o en ahorrarnos la compra porque no nos fiábamos del revuelo; porque, en fin, los medios que consumimos nos dicen que tenemos que tener una opinión sobre este juego, sea la que sea, y no otro.

También, recordemos, es importante hacer fotos y compartirlas en redes sociales. Esta es la mía.

Queremos saber si de verdad es un juego de civilizaciones o no, porque eso parece ser que indica si el juego merece la pena, y aquí podríamos hablar de qué es lo que queremos que sea un juego de civilizaciones, si necesitamos esa sensación de desarrollo de Through the Ages, o la épica de Twilight Imperium, o la idea de progreso y decadencia de Small World o Tigris y Éufrates. Podemos hablar de los conceptos de ucronía y abstracción, de si se puede transmitir un tema a través de unas mecánicas de juego o del carácter visual y literal de la sociedad y sus exigencias, y encontraremos opiniones a favor y en contra más o menos visceralmente argumentadas dependiendo de los requerimientos de su audiencia última, y al final nos quedaremos como estábamos antes.

Queremos saber más acerca de su asimetría y el equilibrio entre facciones y cartas de tapiz, y entonces entra en juego el problema de los tres cuerpos, del valor del azar como elemento de equilibrio, de la falacia del francotirador y el efecto Dixon, y si alguien quiere programar cinco inteligencias artificiales para aplicar el método Monte Carlo, adelante. A mí me vale porque las diferencias entre las cartas son lo suficientemente palpables como para variarme el puzle que en último término me pareció el juego y así estoy preocupándome por hacer cosas distintas en cada partida, pero el que esté más interesado en el juego como competición sin duda verá ventajas injustas a favor de quien reciba las cartas no sólo más potentes, sino más adecuadas a su facción y al momento concreto del juego. Y mira, puede que de aquí a 10-20 partidas las facciones al final acaben igualándose, o no.

Queremos un análisis exhaustivo de sus posibilidades estratégicas y tácticas, de su rejugabilidad, de su capacidad de adaptarse a distintos tipos de jugadores, y cualquiera que afirme estarnos ofreciendo tal cosa va a estar mintiendo, ya sea a quienes lo escuchen ya sea a sí mismo respecto a su capacidad de análisis. ¿Cuántos JUEGO DEL AÑO se han quedado olvidados en la estantería tras el primer par de partidas? ¿Cuántos «menuda basura sin chicha ni limoná» han aguantado el tirón años después cuando las estrategias emergentes han empezado a surgir? Si queremos comprar con la seguridad de saber perfectamente cuál es el potencial de un juego, desde luego la semana de su lanzamiento no es el momento.

Estos chavales tan majos te cuentan ahora por qué es el juego de tu vida (copia cedida por la editorial), y en un par de días incluso se lo puedes comprar a ellos mismos cuando lo pongan en Wallapop.

Queremos, en definitiva, que alguien nos dé el empujoncito que necesitamos porque nos lo queremos comprar pero nos parece algo caro, o porque hemos decidido no comprarlo pero tememos estar perdiéndonos algo chulo. Y es que ambas decisiones son la decisión correcta. ¿Puedes permitirte gastarte ese dinero en un juego y te apetece? Pues oye, adelante. ¿No te llama la atención lo suficiente como para pasar por caja? Has vivido hasta ahora sin él y seguro que si haces cuentas, el balance general ha sido positivo, así que podrás sobrevivir sin duda alguna sin comprártelo.

Yo lo único que sé es que el sábado vinieron unos amigos a casa, echamos una partida, cenamos pizza y disfrutamos de nuestra compañía mientras movíamos fichitas por un tablero. Y a estas alturas de la vida, eso es todo lo que necesito para contar el día como un éxito.

 

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7 Comments on Mi rollito de una noche con Tapestry

  1. No está agotado, el domingo vi varias copias en el FNAC de Callao

  2. No me gasto 90 pavos ni harto Mahou

  3. plas, ples, plis, plos, plus 🙂

  4. «Y a estas alturas de la vida, eso es todo lo que necesito para contar el día como un éxito.»
    Como me suscribo a esto

  5. El rollo de siempre del que muchos ya estamos cansados (pero contradictoriamente seguimos informándonos de novedades): ¿será ese juego una obra maestra? Si todavía no he descubierto si son obras maestras los que tengo en la estantería…

  6. 100% de acuerdo con el artículo, no puedo decir más.
    Gracias por compartir esta reflexión

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