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Magic: tu primer cubo chispas

Más de una vez os he hablado de mi forma favorita de jugar a Magic: el Cubo. Por si os da pereza pinchar en el enlace, os resumo: un Cubo de Magic es un conjunto cerrado de cartas, generalmente equilibradas y elegidas al gusto de su propietario, que se utiliza como reserva para jugar formatos limitados. Es decir, que en lugar de comprar sobres para marcaros un draft o de ir cada uno con su mazo hecho de casa, cogéis un Cubo, lo barajáis bien barajado, lo distribuís entre los que hayáis quedado para jugar, os hacéis vuestro mazo con las cartas que os hayan tocado en el reparto y jugáis con él.

Imagina jugar a Magic sin preocuparte por si el mazo que tienes es legal o se ha prohibido alguna carta, con la seguridad de que todos los que estáis sentados a la mesa estáis en igualdad de condiciones sin importar cuánto se haya gastado cada uno, sin tener que comprar sobres o cartas sueltas para mantenerte actualizado…, jugar a Magic, vaya, sin ninguno de los problemas por los que uno acaba dejando de jugar a Magic. ¿Quién podría resistirse?

Vale, ya estás convencido de hacerte tu primer Cubo pero, ¿por dónde empezar? Lo más fácil, desde luego, es ir a alguna página como Cubetutor y copiar una lista, ya sea para hacerte una copia exacta, ya para usarla como base. Si te sirve de algo, puedes consultar la composición de mi Cubo (un Cubo Vintage de 360 cartas) aquí. Pero puede que prefieras partir de cero y crearte tu propio Cubo personal. Es una tarea que puede intimidar un poco, pero tranquilo que aquí estoy yo para ayudarte a empezar.

En este artículo voy a explicar los primeros pasos a dar, y más adelante iremos viendo conceptos más avanzados. Lo más importante, de todos modos, es hacer un Cubo que se adapte a lo que os guste jugar a ti y a tus amigos, así que no te tomes mis palabras como leyes inmutables sino más bien como sugerencias basadas en lo que he jugado y en mis gustos.

Nivel de poder

Determinar qué nivel de poder va a tener tu Cubo es quizá la decisión más importante que vas a tomar, ya que va a establecer la reserva de cartas y las expansiones a las que tendrás acceso. Una opinión común al respecto suele ser la de «más es mejor»: a mayor poder, más diversión, que al fin y al cabo estamos hablando de un formato que se supone escoge las mejores cartas, ¿no? Pero claro, «mejor» es una palabra que va a significar cosas distintas para cada uno.

Los Cubos potenciados son los que no ponen ningún límite al poder de las cartas y, por tanto, en los que te vas a encontrar cosas como Black Lotus, Jace el Escultor Mental o Time Walk dando vueltas sin ningún tipo de restricción. Desde luego son los más espectaculares, pero hay que tener especial cuidado con el equilibrio entre colores: buena parte de estas cartas ultrapoderosas son azules, y si nos centramos en plantar esos hechizos tan brutales sin cuidar el poder de otros colores puedes acabar dañando la variedad (no en vano la inmensa mayoría de mazos que ganan en torneos Vintage o Legacy llevan azul).

Admitámoslo: una de las principales razones por las que jugamos Cubo es para usar esta carta.

Otra opción, la más común sobre todo si no quieres usar papelotes y quieres que todas tus cartas sean auténticas, es el cubo de presupuesto. Básicamente esto quiere decir que miras las cartas que tienes, haces un Cubo con eso y ya le irás añadiendo otras cosas según lo permita el bolsillo. Si ya tienes un montón de cartas bien porque lleves un tiempo jugando a Magic o porque te hayas hecho con una colección antigua, esta es la opción que te recomendaría. Tiene la ventaja adicional de que las primeras partidas las echarás con un conjunto de cartas más fácil de entender que si te metes a tope en un Cubo potenciado, y al ir añadiendo cartas poco a poco puedes ir viendo mientras juegas qué colores necesitan más apoyo y hacerte con ese tipo de cartas antes.

Por último, puedes decidir hacerte un Cubo de formato, en el que simplemente usas las reglas de alguno de los formatos competitivos de Magic y escoges tus cartas entre las permitidas en esos formatos. Legacy, Modern y Pauper son tres formatos bastante comunes para hacer Cubos.

Tamaño

Vale, ya sabes qué tipo de cartas quieres meter en tu Cubo, así que toca hacerse la siguiente pregunta: ¿cuántas? Aquí uno de los factores principales es la frecuencia con la que vas a jugar y cuánta gente soléis ser. En general, los Cubos más grandes aportan más variedad y soportan más jugadores, pero corren el peligro de que los arquetipos se diluyan y los mazos resultantes sean menos potentes. Como norma general, hablamos de tres tipos principales de Cubo respecto a su tamaño:

Los Cubos pequeños varían entre las 360 cartas (el mínimo necesario para que permita un draft de ocho jugadores) y las 450. Son Cubos muy potentes con arquetipos muy marcados, ideales sobre todo para grupos de cuatro jugadores, aunque si lo juegas muy a menudo puede que empieces a ver patrones que se repiten y pierda algo de brillo.

Los Cubos medianos rondan las 500 cartas, aunque el tamaño más común es 540 (se suele intentar seguir incrementos de 90 cartas, que sería la cantidad necesaria para añadir dos jugadores a un draft). Esta cantidad permite una cierta libertad a la hora de elegir qué cartas entran e incluso meter alguna combinación loca. Si haces un draft de ocho jugadores con un Cubo mediano verás buena parte de las cartas pero no todas, con lo que mantiene el elemento sorpresa.

Un Cubo grande, generalmente de 720 cartas o más, está jugando con los límites y a veces se verá obligado a meter cartas un poco peores que la media por mantener el apoyo para algún arquetipo, sobre todo los más rápidos. Por contra, la experiencia resulta mucho más variada y tiene la ventaja adicional de que ocho jugadores pueden jugar dos sesiones distintas sin necesidad de barajar todo de nuevo.

No te obsesiones por encontrar el tamaño perfecto a la primera, ya que es muy fácil añadir o quitar cartas de un Cubo ya hecho. Para tu primera creación lo ideal sería un Cubo pequeño o mediano, dependiendo de cuántos jugadores vayáis a ser y de cuántas cartas tengas ya disponibles: si empiezas de cero, hazte un Cubo pequeño y luego puedes ir consiguiendo las cartas que necesites para ampliarlo.

Proporciones

Lo estándar para un Cubo de 360 cartas es incluir 50 de cada color, incluyendo artefactos e incoloras como un sexto color, y 60 multicolores, 6 de cada pareja (incluyendo 3 tierras dobles de cada). Cada aumento de 90 cartas añade 13 por color y 12 multicolores, en las que ya podemos empezar a incluir cartas de tres, cuatro o cinco colores.

Un error bastante común es meter demasiadas cartas multicolor. Piensa que este tipo de cartas limitan bastante las opciones a la hora de crear mazos, ya que te empujan a una combinación u otra. Por el mismo motivo, suelen ser preferibles las cartas de maná híbrido a las doradas, y las que te exijan dos o más manás de un mismo color deberías escogerlas muy sabiamente.

Dentro de cada color, lo más importante es mantener la proporción entre cartas agresivas y de control. Ten en cuenta que para que un mazo agresivo funcione tienes que tener bastantes cartas que jugar en los primeros turnos, mientras que un mazo de control sólo necesita un par de finalizadores para acabar la partida. Intenta, como guía general, que por cada carta de control que metas en un color haya otras dos cartas agresivas. Sobre las cartas de rango medio o las que funcionan en todos los arquetipos no tienes que preocuparte, ya que se suelen regular ellas solitas.

Las criaturas pequeñas y rápidas no son muy espectaculares, pero tienes que tener una buena cantidad de ellas si quieres que los mazos agresivos sean viables en tu Cubo.

La proporción entre criaturas y otros hechizos también es importante, y lo aconsejable es tener entre un 50% y un 60% de criaturas en el Cubo. Dentro de cada color es mejor respetar sus características propias que forzar esa proporción y, por ejemplo, no pasa nada si acabas con un 30% de criaturas en azul o un 70% en verde.

Dentro de la sección de cartas incoloras, es importante que haya una buena cantidad de fuentes de maná. Un Cubo potenciado resuelve esto con Moxes, Black Lotus, Sol Ring y demás joyería, mientras que para el resto suelen ser muy útiles los Sellos o los Talismanes de los sets de Ravnica. Por supuesto, el equilibrio entre colores es fundamental, y si te pones a conseguir Sellos, lo suyo es que metas los diez, para no dejar ninguna pareja huérfana.

Quizá el último punto a tener en cuenta en esta sección es el de los planeswalkers. Los planeswalkers son uno de los tipos de carta más poderoso, y en cada nueva expansión nos ofrecen un puñado más. Sin embargo, precisamente su nivel de poder puede acabar dominando el entorno y matando la variedad. Yo prefiero no incluir más de un 5% de planeswalkers en el Cubo para evitar esas situaciones.

Detalles

Lo último que te queda ahora es pensar cómo vas a tratar casos especiales, o si quieres incluir alguna regla de construcción para mantener el sabor con el que estés más cómodo. ¿Vas a incluir cartas prohibidas en formatos oficiales? ¿Qué opinas de las cartas «de banquillo» como los Círculos de Protección o la Luna Sangrienta? Los artefactos y tierras que van ligados a un color como los Grilletes Vedalken o la Fortaleza de Volrath, ¿en qué sección los incluyes? Estas preguntas no tienen una respuesta correcta, pero es importante que te las hagas, que tomes la decisión y que seas consistente.

Y ya está, con esto ya tienes la estructura básica para tu Cubo. Por supuesto, hay mucho más que decir en cuanto a las cartas concretas que incluir en cada color, cuáles son las imprescindibles y cuáles parecen mejores de lo que realmente son, pero si os lo cuento todo en la primera entrada ya no tenéis incentivos para leer las siguientes, así que en unos días nos vemos con la próxima entrega. Mientras tanto, portaos bien, que no me entere yo.

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1 Comment on Magic: tu primer cubo chispas

  1. Apenas me he enterado de nada (esto de Magic me queda algo grande) pero ¡es un placer leerte de nuevo! Ojalá que no nos hagas esperar tanto para tu siguiente entrada, que se te echa de menos…
    Un saludo

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