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Keyforge y la cafeína

Richard Garfield, 2018 – Fantasy Flight Games

“Mucha gente apretujada y con cara de tener que ir al baño” es una tendencia en las portadas de los juegos.

Lo he dicho más de una vez y lo repito: a mí de Richard Garfield me gustan hasta los andares. Vale, teniendo en cuenta que llevo jugando a Magic: el Encuentro desde el 93 no es mucha sorpresa, pero otros diseños suyos que he probado como RoboRally o King of Tokyo también me han encantado, e incluso sus otros diseños para juegos de cartas. Y van y me dicen que va a sacar otro juego de cartas, y que esta vez no hay construcción de mazos, que tú te compras lo que salga y juegas con ello, y querréis que no caiga como un pardillo. Pues caí, qué otra cosa iba a hacer, y aquí estoy ahora para preveniros o empujaros al abismo, aún no lo tengo muy claro. Veamos cómo acaba la cosa.

Keyforge es un juego de cartas de duelos entre… a ver… Arcontes, así los llamamos aquí. Pero vamos, que tienes tu mazo, tu oponente tiene su mazo, y a ver quién saca las criaturas y los hechizos (“acciones” en este caso) que le den la victoria, esta vez recogiendo ámbar y forjando tres llaves antes que el oponente. Que por qué estamos peleados o por qué queremos forjar esas llaves, no nos engañemos, nos da bastante igual: aquí lo que importa es sentarte con un colega a partirle el lomo y si eso luego nos tomamos unas cañas y comentamos las jugadas. Hasta aquí no es que haya mucha novedad que digamos. Veamos si la gracia está en las mecánicas:

Cada mazo de Keyforge consta exactamente de 36 cartas, divididas en tres facciones con doce cartas cada una. Y la gracia mecánica de este juego es que al principio de cada turno vas a escoger una de esas facciones, y sólo podrás jugar o utilizar cartas de esa facción. Que claro, en un principio lo suyo es ir eligiendo aquello de lo que tengas más, que bajar cinco cartas mola mucho más que bajar dos, pero conforme vamos avanzando en la partida las decisiones empiezan a no ser tan claras porque a ver, una cosa es cuántas cartas vas a utilizar y otra es cuáles, y puede que prefieras dejarte esas cuatro criaturas Indómitas sin usar porque tienes una acción de Marte que te viene de lujo, o que prefieras jugar un turno flojo ahora que te lo puedes permitir para preparar el megacombo para el siguiente. Luego ya vas jugando tus cartas y utilizando las criaturas que ya tuvieras en juego (igual que en Magic, una criatura no puede en un principio hacer nada en el turno en el que sale) para luchar contra otras criaturas, hacerse pupa y si se hace la pupa suficiente mandarlas a la pila de descarte o para recolectar ámbar, que suena mucho menos épico pero es como se gana el juego: con seis fichas de ámbar al inicio de tu turno forjas una llave, y con tres llaves has ganado, así que ojo con dejarse llevar por la violencia y olvidarse de hacer lo que hay que hacer.

Como os quiero mucho, no os puedo engañar: Keyforge está bastante bien, es entretenido, tiene suficientes decisiones como para no jugar en automático pero tampoco tantas como para tener que pasarte noches en vela estudiando estrategias antes de un torneo y, sobre todo y que nadie se equivoque aquí, estrictamente como juego no le llega a Magic a la suela de los zapatos. Pero dejadme que os cuente.

Adoro el café. Me encanta su aroma, su sabor, incluso simplemente tener una taza de café en la mano. Si me dejaran a mi aire podría pasarme días subsistiendo a base de café. Considero el café la mejor bebida que existe y no me bajo de la burra. Hace unos meses empecé a encontrarme regular tirando a mal y, por no aburriros con historias de médicos, al final acabaron por decirme que me controlara con ciertos alimentos, entre ellos los que llevaban cafeína.

¿Sigue gustándome el café? Desde luego, y mi cafetito mañanero me lo seguiré tomando hasta que me lo prohíban del todo, y alguna vez tiro la casa por la ventana y me tomo otro después de comer, ahí a lo loco, pero eso de tomarme seis o siete cafés al día se acabó (que ya, que a lo mejor tampoco era muy saludable hacerlo cuando estaba bien), así que he dado la bienvenida a mi vida al café descafeinado. Que no es lo mismo, y tengo muy claro qué prefiero, pero cuando me apetece un café y no puedo tomármelo un descafeinado me hace el apaño.

Y Keyforge es mi Magic descafeinado. Lo que en un principio parecía una cuestión accesoria o incluso una desventaja, que era el sistema de mazos únicos cerrados por el que cuando compras un mazo de Keyforge la combinación de 36 cartas es distinta a la de cualquier otro mazo y, sobre todo, no la puedes variar (cada mazo viene con una trasera distinta y un indicador en la esquina de cada carta diciendo a qué mazo pertenece), y esto lo cambia todo. Ya no tienes necesidad de seguir el ritmo de publicación de expansiones para mantenerte competitivo, ni pensar en el meta antes de un torneo para ajustarte al entorno. ¿Te apetece echarte unas partidillas y hay torneo en tu tienda hamija? Te pasas, te pillas un mazo allí mismo y hala, estás en igualdad de condiciones con los demás participantes. Y te has gastado diez euretes que, comparados con lo que te puede costar el mazo competitivo más barato de Magic, ni los notas.

Y me parece una idea muy fresca y que puede crear un entorno competitivo bastante más sano que los que se forman en otros juegos de cartas, siempre que tiendas y, sobre todo, editorial se lo curren. Torneos en los que intercambies el mazo con el oponente, o en los que juegues cada enfrentamiento con un mazo distinto, o pujar por ellos usando cadenas (un mecanismo de compensación en el que básicamente estás robando cartas de menos durante un número determinado de turnos)…  Las posibilidades son muchas, y me apetece explorarlas. Tengo mi cubo de Magic (y mi cuenta en Arena) para las ocasiones especiales, pero para calmar el gusanillo en el día a día es, desde luego, lo mejor que me he encontrado.

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3 Comentarios en Keyforge y la cafeína

  1. Nunca he jugado a Magic y este juego tampoco me llama la atención, pero me identifico completamente con tu relación con el café. Y, como siempre, tus reseñas son lo mejorcito que se lee por aquí. Un saludo, y cuídate…

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  2. Comparando Keyforge con Star Realms (o Hero Realms)… ¿Cómo lo ves?

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  3. Star/Hero Realms es muuuuuuucho más básico. Y mira que a mí Star Realms me gusta, pero lo juego más como algo que hacer en piloto automático que como reto. Keyforge, aunque no quiero ponerlo como un juego ultra profundo porque tampoco lo es, sí que tiene su puntito de decisiones durante la partida.

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