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Azul y las tendencias anuales

Michael Kiesling, 2017 – Next Move Games (Asmodee)

Como de tu mirada nació mi ilusión.

Uno de los rasgos que más han llamado la atención de la feria de Essen de 2017 ha sido la abundancia de juegos dentro de la categoría que podríamos denominar abstracto cuqui: juegos ligeros de reglas con un aspecto muy cuidado, ideales para sacar a la familia porque entran muy bien por los ojos y no asustan a la hora de ponerse a explicar las reglas. Ya os hablé hace tiempo de Photosynthesis, que no me acabó de convencer, y tengo pendiente comentaros cositas sobre Dragon Castle, que me gustó bastante, pero es que antes quería reseñar el que, de momento, es mi favorito de la hornada: Azul.

Azul es un juego de Michael Kiesling, el de “Wolfgan Kramer y Michael Kiesling”, un señor que lleva bastante tiempo en esto del diseño de juegos y al que podemos agradecer joyas como Tikal o Abluxxen, así que vamos un poco sobre seguro. La justificación temática ya he comentado antes que era tenue cuanto menos: el rey Manuel I de Portugal se fue de fin de semana a la Alhambra, vio que estaba todo alicatado hasta el techo y le dio envidia, así que ahora estamos nosotros dejándole mono el palacio. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Pero aquí hemos venido a jugar y, ¿cómo se juega a esto?

El juego va por rondas, y cada una comienza siempre igual: ponemos cuatro fichas al azar en cada uno de los posavasos expositores de fábrica, y en nuestro turno vamos a elegir uno de los expositores, tomamos todas las fichas de un color y dejamos el resto en el centro de la mesa. Esas fichas que hemos tomado las colocamos en una de las filas al uso de nuestro tablerito personal hasta donde podamos, y si sobra algo se va al suelo a contarnos puntos negativos. También podemos decidir tomar fichas no de un expositor sino del centro, y el primero en hacerlo se llevará un bonito marcador que va directo a la fila de penalización, pero que le hará ser el primero en elegir la próxima ronda, que no es ninguna tontería. Cuando no quedan fichas que coger, se acaba la ronda y si hemos terminado alguna fila, pasamos un azulejo de ese color al mosaico que buscamos construir y lo puntuamos según las fichas que tenga adyacentes, un poco a lo Qwirkle. Al final de una ronda en la que algún jugador haya completado una fila de su mosaico, el juego termina. Se dan puntos adicionales por tener filas, columnas y colores completos y hale, ya está.

Evitar llevarse un azulejo a la boca pensando que es un Sugus también es una victoria (foto de Fermín Uribetxebarría)

Cuando empiezas a jugar a Azul te parece una chorrada: pillas el grupo que tenga más fichas de un mismo color, vas a llenar la mayor cantidad de filas que puedas según lo que haya disponible y pones un poquito de cuidado en no comerte muchos puntos negativos, y ya. Y si no quieres salir de ese nivel, puedes jugar en automático y aquí no ha pasado nada, pero si el Mal ha anidado en tu corazón pronto vas a ver que, si en lugar de este grupo de tres fichas te haces con ese otro, Julita no va a poder rellenar su fila de cinco porque no le has dejado más fichas amarillas, y que acumular fichas negras en el centro no te viene nada mal porque los demás tienen sus filas de cuatro y cinco ocupadas con otros colores, o que ojo con dejarle a Periquín dos fichas azules que como coloque en el mosaico nos revienta. Y entonces es cuando estás realmente jugando a Azul.

De todos modos, tampoco quiero vendéroslo como lo que no es: Azul no es un juego que vaya a destronar a Caylus, ni tampoco pretende serlo. Es más bien una versión un poquito menos azarosa de Coloretto, una manera entretenida de pasar media horita y que va como un reloj con dos, tres o cuatro jugadores, cosa difícil de encontrar en estos tiempos de cajas mentirosas. Y no sé vosotros, pero a mí es que a veces me apetece explorar una mansión encantada, a veces quiero gestionar mi granja para evitar que mi familia pase hambre y a veces me apetece mover fichitas mientras me tomo un café, y para esto último Azul va de lujo. Se queda.

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1 Comentario en Azul y las tendencias anuales

  1. Buena reseña,

    Por lo que comentas… Tiene un gran parecido a Coloretto…. Y talvez se parezca más a Coloretto Mini.
    ¿Los conoces? Te pregunto porque es un juego que me llama, pero creo que puede ser muy parecido a estos

    Me gusta

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