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El mundo se acaba, episodio 42: la burbuja de los juegos de mesa

Si hay algo que nos gusta a los fricazos es quejarnos de cosas. Que si los juegos son baratos porque no tienen componentes chulos; que si tienen miniaturas porque son caros; que si están en inglés porque no los entendemos y si están en español porque nos cae mal el editor. Ahora el último lloro es porque salen muchos juegos, que hacía años nos quejábamos por lo contrario y ya tocaba cambiar de tercio. Pero esta vez parece que a lo mejor hay algo de razón tras las quejas, ¿o no?

Recuerdo cuando conseguí mi primer trabajo a tiempo completo, recién salido de la facultad y no voy a decir que con más pelo porque ya estaba calvo por aquel entonces, que me propuse hacerme con todos los juegos que salieran publicados en España, que ya teníamos el Zombies!!! que daba lástima verlo y del Catan y el Bang! ya ni os cuento, y no creáis que era una tarea muy complicada. Luego ya fueron dándose ritmillo, y había alguna cosa que, como tampoco me interesaba demasiado, dejaba pasar. Pronto la oferta empezó a superar lo que me daba el sueldo, y tocaba ir ciclando lo que no jugaba si quería estar al tanto. Cuando El dado de Jack empezó a funcionar en serio (o todo lo en serio que doy de mí) ya tuve que tirar de ayuda externa, y gracias a Generación-X y a las editoriales hamijas que me echaban un cable, y que me lo siguen echando hoy, iba tirando. Desde hace unos meses es que no me da la vida, y he perdido la cuenta de todas las novedades que salen cada semana. Así que a lo mejor algo que aluvión sí que hay.

Pero esto en teoría es bueno para los jugadores, ¿no? Si salen más juegos, pues genial, más donde elegir… O no. El lado oscuro de este río de novedades es su temporalidad. Llegan muchos juegos nuevos cada semana, sí, pero al mismo tiempo la vida útil de un juego en los estantes de una tienda es cada vez más corta. Buena suerte encontrando aquel juego que te picó la curiosidad el mes pasado, que hoy va a estar complicado encontrarlo. Y claro, la sensación de urgencia es mayor: vemos esa portada que nos intriga pero cuyo contenido desconocemos y, ¿podemos permitirnos no comprarlo? ¿Y si resulta que es el juego definitivo y por esperarnos a buscar algo de información sobre él ya no lo podemos comprar? ¿Qué demonios hacemos echando otra partida a Cosmic Encounter cuando podríamos estar probando la última novedad? Esta urgencia, a su vez, nos lleva a los típicos juicios extremos: todo es o bien una maravilla, o bien una auténtica basura, y más nos vale tener esa opinión bien formada tras jugarlo una vez, porque hay otros cientos a la cola y por mucho que nos haya gustado el último toca probar lo siguiente. Nos quejamos de los vídeos de unboxing pero exigimos que nos enseñen todo lo que sale.

Cuando leáis esto, el meme también habrá pasado de moda.

Y corregidme si me equivoco, pero me da la sensación de que esto ha afectado negativamente al diseño de juegos. No me gustaría caer en el tópico de señor mayor de que todo lo de antes molaba y lo de ahora es una mierda, pero es que cuando lo que pide la industria son productos que se vendan lo mejor posible en el par de semanas que van a durar en las estanterías, el que un juego te “aguante” diez, veinte, cien partidas es algo que deja de tener valor. ¿Qué más da que la experiencia de juego sea siempre la misma si no vamos a jugar tanto como para que se nos haga repetitivo? Hemos llegado a un momento en el que el principal escollo que tienen los juegos como Pandemic Legacy ya no es tanto “no quiero un juego que tenga que tirar después de jugar quince partidas” como “no quiero un juego al que tenga que jugar quince partidas para tener la experiencia completa”.

¿Estamos en una situación de burbuja, como ocurrió en el mundo de los tebeos en los 90? Quizá no hayamos llegado aún a ese nivel, pero la oferta está empezando a superar a la demanda. Se publica más que nunca, pero se vende bastante menos de cada título y es mucho más difícil sobrevivir más allá de la primera tirada. Y no es que los editores no estén interesados en publicar el nuevo Catán, Carcassonne o Código Secreto, sino que se ha creado una dinámica que puede acabar regular. Las editoriales pequeñas que hasta hace poco se podían conformar con cuidar muy bien un catálogo reducido se ven en la tesitura de seguir alimentando a la bestia que exige la novedad continua o caer en el olvido, y las grandes se encuentran con que están compitiendo consigo mismas, con que ese juego estupendo que sacaron el mes pasado va a desaparecer sí o sí, y si no son ellos quienes lo reemplacen serán otros.

¿Y qué deberíamos hacer los jugadores al respecto? ¿Cuál es la responsabilidad de los creadores de contenido en todo este jaleo? No soy nadie para decirle a nadie cómo debe vivir su afición, pero sí puedo plantearme unas reglas a mí mismo. Ya no intento abarcar todo el mercado, ni siquiera una mayoría de él. Soy más selectivo con lo que pruebo, y aún más con lo que, después de probado, reseño. A veces eso significa que pasa más tiempo entre entradas, pero no puedo quejarme de lo cíclico del mercado si considero al mismo tiempo que mantener un ritmo de publicación está por encima de la calidad no ya de lo que escribo, sino de aquello de lo que hablo. Que un juego esté bien ya no es suficiente, ni siquiera que esté muy bien, y usar mis mil palabras para decir “bueno, no está mal pero hay otros mil como éste” me sabe cada vez más a pérdida de tiempo. No planeo bajarme del vagón en marcha, pero si de vez en cuando me apetece bajarme en alguna estación a descansar y pasan un par de trenes a los que no me subo mientras, tampoco pasa nada. También me gustaría hablar más de los supervivientes, los juegos que han aguantado el paso del tiempo y, aunque estén olvidados en un rincón del almacén, aún merecen la pena. Sigo planeando el mejor modo de hacerlo, pero creo que me ha llegado la hora de repasar más lo que ya tengo y pensar menos en lo que acaba de llegar.

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10 Comentarios en El mundo se acaba, episodio 42: la burbuja de los juegos de mesa

  1. Yo creo que ni burbuja, ni oferta superando a demanda. La oferta puede estar superando la demanda *de cada uno*, si la demanda de cada uno es probar todo o casi todo.

    Mi visión es que lo que se está creando, igual que existe en cualquier otro terreno cultural y que aquí no teníamos, es un tejido de productos pop que responde a las necesidades del dinero nuevo que ha entrado en el hobby.

    Ni los fans de Bob Dylan pierden tiempo escuchando a One Direction ni viceversa.

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  2. Pero, ¿hasta qué punto podemos absorber discos de Bob Dylan si saca varios cada semana?

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    • Creo que casi todo lo que sale cada semana son One Directions. Tu mismo lo mencionas; “cuando lo que pide la industria son productos que se vendan lo mejor posible en el par de semanas que van a durar en las estanterías, el que un juego te “aguante” diez, veinte, cien partidas es algo que deja de tener valor”.

      (Soy el primero que se sabe de memoria discos de NSync o Matchbox 20, tanto en la metáfora como en la vida real).

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  3. En realidad se habla de cosas diferentes. es verdad que poco importa la capacidad de absorción de novedades de cada uno, que es una cosa del mercado y en realidad preocuparse por ello es cosa de editores y tenderos. Pero también es cierto que el pulso de la novedad es lo que parece dar vida al sector de los juegos de mesa, que los entusiasmos y apasionamientos vienen más de ese culto a la novedad que de los juegos en si.
    y para mi esto último sí que es un problema. por mi manera de pericibir el mundo, no por otra cosa.

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  4. Estoy muy de acuerdo con todo lo expuesto en el artículo.
    Podría decirse que soy nuevo en este mundo, aún así, la cantidad de juegos acumulados que tengo en el armario es tal, que hay veces en las que me hago la pregunta formulada en este post (por suerte la mayoría estrenados y jugado regularmente). No hay tiempo suficiente para dedicárselo a cada uno de los que sale semana a semana. Por desgracia, el afán consumista de la sociedad en la que vivimos nos hace querer tenerlo todo ya, sin pensar si esos 10 euros del filler de turno nos pueden servir en un futuro para comprar esa tarjeta de bus que tanta falta te hace.
    Cómo he dicho, me he visto reflejado en lo expuesto en el articulo. Tanto si se habla del consumidor, como del punto de vista del autor.

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  5. Miguel Garcia // marzo 19, 2018 en 1:50 am // Responder

    Cualquier jugador que tenga medio centenar de juegos o haya tenido cien diferentes tiene cierta propensión al culto a la novedad, y el mercado lo aprovecha. Y esos somos casi todos.

    A mí no me preocupa. Me gusta probar juegos nuevos. Además, el mercado se acabará plegando a la demanda. Si los jugadores nos hartamos de novedades, la industria deberá corregir la oferta hasta crear un punto de encuentro.

    Lo que sí me preocupa es la merma en la calidad de los juegos. Pienso como tú, quizás me esté convirtiendo en un viejo gruñón, pero sí creo haberla detectado. Me parece que ya no solo la inmensa mayoría de los diseños españoles, también gran parte de los norteamericanos e incluso los alemanes son malos. Muchos vienen con estrategias rotas o desequilibradas que resultan evidentes a las pocas partidas. ¿Dónde está aquella tradición de juegos redondos alemanes? Evidentemente, el hambre de diversidad del mercado no permite madurar lo suficiente a los juegos. La mayor facilidad de edición provoca un aumento de la competencia que agrava el problema y disminuye la paciencia de los editores.

    Por esa misma voracidad vemos explotar los juegos que han triunfado mínimamente hasta la saciedad. Primero una expansión nada más salir el juego, o incluso a la vez. Luego otra expansión (son clónicas: un jugador más, objetivos, poderes variables, modo en solitario, etc.), luego la versión de cartas, luego la de dados (¿que el juego ya era de dados?; no pasa nada, ¿verdad, Castillos de Borgoña?), mini expansiones con mapas o tableros alternativos, edición de lujo y, finalmente, la versión para dos jugadores, aunque al juego básico ya podían jugar dos jugadores. Cuando han exprimido el juego todo lo posible, esperan un año o dos y sacan una reedición. ¡Y da gracias si al menos se molestan en buscar una temática alternativa! Es, más o menos, lo que FFG viene haciendo toda la vida, cada vez con menos descaro (y lo que sucede en muchos otros ámbitos de la vida).

    Para mí, el mercado no tiene suficientes ideas para la demanda que hay. Por eso se produce tanta mierda.

    Pero no me preocupa. Si la tendencia de los últimos años continúa, tengo suficientes juegos para toda una vida. Y sé que en el peor de los casos, saldrán algunos juegos buenos cada año, por si acaso duro uno o dos siglos más de lo esperado 😛

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  6. Gran artículo de opinión. Coincido.
    Respecto a “También me gustaría hablar más de los supervivientes,” llevo dándole vueltas un tiempo. ¿Te echo una mano?

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  7. Gran artículo! Yo desconecté hace tiempo, más que nada porque soy más rolero y ahí sí que estoy al tanto pero no me compro todo lo que me gustaría porque SÉ que no lo voy a jugar/rentabilizar.

    Quizás por mi costumbre y tradición rolera, juego a juegos que tengo desde hace años, pero también me gusta jugar novedades. Concretamente ahora le estamos dando fortísimo a Ars Magica, mi juego preferido al quen o he podido apenas jugar en lso 20 años que hace que lo conozco, pero ahora era el momento.

    En los juegos de mesa cuesta más, si bien de vez en cuando cae un Catán con los sobrinos, el único juego al que volvemos una y otra vez cuando nos juntamos el grupo adecuado es el Spartacvs, porque ya hemos creado una dinámica, una experiencia en torno al juego que trasciende a las mecánicas (los Ohhh! los Tullio te desafío! Los Solonio, eres una rata de alcantarilla! Los ¡Gannicvs! Gannicvs! Gannicvs! y demás memes internos que acaban siendo la salseta.

    Lo que quiero decir es que a veces toca como consumidores poner orden en nuestro hobby. No sólo por salud económica, sino porque lo que realmente tiene valor es el tiempo y el uso que le das. Hay cientos, miles de juegos, pero con el tiempo hay que saber cuáles te dan la experiencia que te merece la pena y más que una urgencia por la novedad, algunos acabamos en una pugna por ver qué juegos, qué experiencias, van a quedarse con nuestro preciado tiempo, en la época del ocio total.

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  8. Madre mía! Cuanta razón tienes
    Nosotros que llevamos poquito jugando y en esto de los juegos de mesa, poco menos de un año, estamos viendo que si que es verdad que la demanda está superando la oferta y que muchas veces como no estés avispado, te quedas sin un juego a las primeras de cambio y ya no solo eso sino que nos bombardean com cualquier tipo de juegos que son muchos de ellos súper parecidos por no decir los mismos pero con un lavado de cara.
    Yo deseo que esto de los juegos de mesa goce de muy buena salud siempre y poder seguir disfrutando de ellos coló hasta ahora.
    Un saludo.
    Desde nuestro humilde blog: “Eldadofriki.blogspot.com”

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  9. Tú entrada = +calidad de blog

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