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Photosynthesis y la importancia de las apariencias

Hjalmar Hach, 2017 – Blue Orange Games

Un juego sobre ver crecer la hierba. Pronto en vuestras mesas: mirar cómo se seca la pintura, el juego de mesa.

Mucho jaleo y mucha neura con ir a Essen, con comprar mil cosas ahí y lidiar con las empresas de transporte porque hay que tenerlo todo según salga, y esa misma semana me paso por Generación-X y me encuentro que ya tienen varias de esas novedades exclusivas, entre ellas este Photosynthesis, que venía sonando como uno de los pepinacos a tener en cuenta en el género familiar. También es verdad que viniendo de Blue Orange Games no sorprende demasiado, que esta gente son mucho de sacarte los juegos en plan ninja sin ni siquiera decirte antes si existen, lo que tiene como efecto secundario que algunos grandes juegos que han publicado como New York 1901 caen en el olvido por pura falta de promoción.

En Photosynthesis vamos a vivir toda la emoción de un árbol en pleno crecimiento, luchando fieramente con otras especies vegetales por la supremacía en un implacable bosque. Ya, lo sé, pero tampoco se puede estar pidiendo continuamente originalidad en los temas de los juegos y luego quejarnos cuando alguien hace el esfuerzo. Y la verdad es que el esfuerzo está hecho y se nota, que dentro de unas mecánicas muy sencillas y casi abstractas, todo tiene mucho sentido dentro del concepto “árboles que crecen gracias a la luz del sol”, pero esto en un principio hay que contarlo en otro párrafo, así que a otro párrafo que vamos.

Ahora sí, aquí os lo puedo contar tranquilamente: lo primero que hace uno en una ronda de Photosynthesis es mover el sol, para que cada vez dé por un lado distinto, y ver a qué árboles les da luz y cuáles se quedan a la sombrita. Cada árbol te va a dar 1, 2 ó 3 puntos de luz, según su tamaño, siempre que no haya ningún árbol igual o mayor antes de él, bloqueándole la luz. Una vez hechos estos cálculos, cada uno gasta sus puntos de luz en sacar árboles y semillas del almacén a la reserva, en plantar esas semillas o en sustituir árboles por otros más grandes. Los árboles más grandes los puedes retirar del tablero y cambiarlos por puntazos, dando más puntos cuanto más cerca del centro del tablero estén. Luego se mueve otra vez el sol, y vuelta a empezar. Cuando el sol ha dado tres vueltas completas (cuatro en el modo avanzado), se cuentan los puntazos y ya. Simple y efectivo.

Si te cansas del juego, al menos luego tienes material de sobra para montar un belén.

La verdad es que Photosynthesis tiene casi todo para triunfar: una producción genial con árboles troquelados de distinto color y forma para cada jugador (puntito por tener en cuenta este detalle que tan importante nos resulta a los daltónicos), presencia en mesa, reglas sencillas de explicar…, pero, qué queréis que os diga, no me ha acabado de convencer. No digo que no resulte agradable de jugar (que lo es), ni que no vaya a gustar a quien lo pruebe (que lo hará), pero tengo la sensación de que no es un juego de largo recorrido. Y en un ámbito en el que existen ¡Aventureros al Tren!, Carcassonne o Catan, o se es excelente o te olvidan.

El principal problema, de hecho, por no ponerme negativo, el único problema real que le veo a Photosynthesis, es su total falta de azar. Y esto, que para muchos será una ventaja, a mí me deja un poco regular. Teniendo en cuenta que plantar tu árbol en la casilla central es una ventaja muy importante en puntos, la cosa al final queda en que el primero en llegar allí, y lo hará no por haber jugado mejor sino porque le toque ser jugador inicial en el turno en el que importa, ya tiene mucho camino recorrido. Del mismo modo, la mecánica de usar la luz que reciben tus árboles para hacer crecer tus árboles presenta un problema de bola de nieve bastante acusado: quien consigue una ventaja inicial en puntos de luz va a tener más árboles, lo que le dará más luz en turnos posteriores para sacar más árboles todavía, lo que acaba resultando bastante determinista y esto, unido a que tardas como mínimo cuatro turnos en conseguir una de las losetas de puntuación (uno por cada etapa de crecimiento del árbol), le resta emoción al final de la partida, que es justo cuando debería ser todo más tenso.

Photosynthesis es el típico juego ideal para regalar: es muy, muy bonito y siempre queda muy pintón, y las primeras partidas las aguanta muy bien, y su principal problema, que es lo pronto que pierde el lustre en cuanto uno empieza a verle los engranajes, no lo es tanto si no se va a jugar más que un par de veces o muy de vez en cuando, pero difícilmente va a convertirse en la joya de una colección.

Juego proporcionado por Generación-X.

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2 Comentarios en Photosynthesis y la importancia de las apariencias

  1. Creo que hemos usado hasta las mismas palabras para describir el juego. Exactamente las mismas sensaciones, clavaditas. Un gusto saber que no estamos solos, y un gusto leer las reseñas como siempre.

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  2. Giovanna Iregui Torres // noviembre 16, 2017 en 7:18 pm // Responder

    Valiosísimas (dinerito) como siempre tus apreciaciones. Una vez más: GRACIAS!!!

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