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El cuco Kiko estrena nido – un queco muy cuqui

Zum Kuckuck. Josep M. Allué y Víktor Bautista i Roca, 2016 – HABA

Ficha en BoardGameGeek

Cada cual pone sus huevos donde le dejan.

Hay dos prejuicios respecto a los juegos de mesa que, como fricazo por un lado y educador por otro, me enervan especialmente. El primero es el manido “los juegos son cosa de críos”, como si al llegar a una cierta edad hubiera alguna ley que te prohíbe divertirte o disfrutar de la vida; el segundo, una vez asumido el hecho de que quizá un niño de 6 años no vaya a disfrutar demasiado de Dead of Winter, es el “los niños son imbéciles”, tras el que se escudan algunos para sacar bazofias sin ningún tipo de trabajo detrás, como si un niño no fuera un auténtico experto en diversión. Y más rabia aún me da que gente que tenemos aquí que sabe del tema tenga que irse fuera a que le hagan caso, como han hecho Josep María y Víktor para que les publicaran El cuco Kiko estrena nido (vale, una cosa es saber diseñar juegos y otra distinta es saber ponerles nombre).

En El cuco Kiko estrena nido vamos a ayudar a la cuco Kuki (Kiko se ve que puso el nombre y se fue a por tabaco) a fabricarse un nido medio decente en el que esperar a que nazcan sus polluelos, a base de ir amontonando ramitas. Al empezar tenemos un turulo de metal y un pegote de palos tipo Mikado, y nos vamos a repartir los huevos como buenamente podamos. En nuestro turno sacamos palotes hasta sacar tres o uno con el mismo color en ambos extremos, los ponemos en horizontal y plantamos un huevo en equilibrio sobre ellos. Si se nos cae un huevo tomamos otro de la mesa o del jugador que más tenga sin colocar, y hale. La idea es colocar todos nuestros huevos y, al final, plantar al cuco encima de todo el tinglado y, el que lo consiga, habrá ganado.

Y lo a gusto que se habrá quedado la pobre.

El cuco Kiko estrena nido se ha llevado hace bien poquito el As d’Or al mejor juego infantil del año, y tengo que decir que no me extraña lo más mínimo. Partiendo de conceptos familiares (pilla palito, pon palito, coloca peso, procura que no se caiga nada), las sensaciones son distintas de las que te pueda dar un Jenga o un SuperRino, se explica en un tris y se prepara y recoge muy fácilmente, que en estos juegos también es un factor a tener en cuenta. También es un buen juego para mezclar a peques y mayores, porque las manos más pequeñas y dedos más finos tienen una ventaja a la hora de manejar los palitos sin mover otros, con lo que no habrá que ponerse desventajas ni dejarse ganar para evitar frustraciones.

Es difícil fallar cuando uno compra un juego de Haba, y este caso no es ninguna excepción. Si acaso, voy a ponerle un par de pegas, aunque ambas de fácil solución: la primera es que no me acaba de convencer que sólo puedas poner un huevo si sacas un palo con los dos extremos iguales y, como en mi mesa se juega con mis normas, esa regla nosotros la ignoramos. La segunda es que la caja de lata hace un ruido de mil demonios al moverse, y para esto me temo que el único apaño es ponerla en un sitio alto para evitar conciertos nocturnos de maracas. Pero si queríais una vida tranquila, ¿quién os manda tener hijos?

Recomendado para: aquellos que quieran divertirse junto a sus niños exteriores o interiores.

Juego proporcionado por Generación-X.

 

 

 

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3 Comentarios en El cuco Kiko estrena nido – un queco muy cuqui

  1. No falta por aquí un sellito? 😛

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