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Secret Hitler – Y no miro a nadie.

Mike Boxleiter, Tommy Maranges, Max Temkin, 2016 – Goat Wolf & Cabbage

Ficha en BoardGameGeek

No creo que vaya a ser un éxito en Alemania.

No creo que vaya a ser un éxito en Alemania.

Uno de los momentos más terribles de la Historia de la Humanidad, y que será siempre recordado como tal, tuvo lugar cuando un demente arropado por un grupúsculo de fascistas ávidos de poder y que pensaban que podían controlarlo se hizo, retorciendo los conceptos del juego democrático y apelando al odio contra el prójimo, con el poder en unas elecciones que podrían considerarse, como mínimo, cuestionables. Luego también está el ascenso de Hitler al poder, que es de lo que trata este juego.

Secret Hitler es el último juego que nos traen las mentes pensantes de Cards Against Humanity, esta vez en el más puro estilo de La Resistencia, juego del que bebe muchísimo por no decir que es un calco directo con un par de añadidos. En él tenemos el típico planteamiento inicial de grupo de buenos y grupo de malos, malos ocultos y votaciones. Esta vez los malos son fascistas, uno de los cuales es Hitler (en la versión de Kickstarter puedes cambiar a Hitler por un señor de cara naranja con tupé raruno). Los fascistas, por supuesto, quieren hacer a Hitler canciller de Alemania, mientras que los liberales querrán evitarlo. ¿Que cómo? Con un párrafo te lo explico, ya verás:

Al principio de la partida se reparten sobrecitos con tu rol, que puede ser liberal, fascista o fascista y además Hitler (que es ser tela de fascista). Los fascistas se reconocen entre ellos (Hitler también o no, dependiendo de cuántos jueguen) y empieza el juego. Un jugador al azar es el presidente, y éste designa un canciller; se somete a votación y si no sale, se repite el proceso dándole el cargo de presidente al jugador de la izquierda. En el momento en el que se escoge un presidente y un canciller, el primero roba tres cartas de ley (que pueden ser fascistas o liberales, habiendo más de las primeras), descarta una boca abajo y le pasa el resto al canciller. El canciller escoge una de esas dos y será la que tenga efecto. Se intercambian acusaciones y se repite el proceso, así hasta que pasa una de cuatro cosas:

  • Se aprueban cinco leyes liberales: ganan los liberales.
  • Se aprueban seis leyes fascistas: ganan los fascistas.
  • Hay cuatro leyes fascistas aprobadas y Hitler es elegido canciller: ganan los fascistas.
  • Se aprueba una ley fascista que permite al presidente matar a un jugador y mata a Hitler: ganan los liberales.
Nunca un periodo tan chungo de la Historia de la humanidad tuvo un aspecto tan chuli.

Nunca un periodo tan chungo de la Historia de la humanidad tuvo un aspecto tan chuli.

Si te gustan los juegos de roles ocultos, aquí tienes uno de los buenos: es muy simple de explicar (ya sabes jugar, de hecho), no te pierdes en qué se supone que puede hacer cada uno como en Una Noche: el Hombre Lobo que puede resultar confuso las primeras partidas y puedes basar tus acusaciones directamente en las acciones de los jugadores y no en quién te resulte más o menos sospechoso. Quizá si ya tienes el género muy trillado la falta de detallines te sepa a poco, pero a mí me ha resultado una experiencia destilada, incluso más aún que La Resistencia, que lo hace ideal para encadenar partidas como final de una velada de juegos.

Ahora, puedes pensar que esto de utilizar a Hitler como reclamo en un juego de esos que en un principio son de mucha risa es un truco barato para conseguir ventas a base de ser súper radicales y transgresivos, y viniendo de la gente de Cards Against Humanity puede que no te falte razón. Y sin embargo, este Secret Hitler se las arregla para tratar el tema de una manera sorprendentemente respetuosa, teniendo en cuenta el tipo de juego que es, e incluso puede servir como herramienta educativa, mostrándonos cómo un votante desinformado, incluso uno que pertenezca a una opción mayoritaria, puede acabar pegándose un tiro en el pie si se deja llevar por la mentalidad de grupo o cómo se hace totalmente cierto aquel dicho que cuenta que, para que el mal triunfe, basta con que los buenos no hagan nada.

Cuestiones políticas aparte, Secret Hitler es uno de esos juegos sencillos y efectivos que, en lugar de buscar vueltas de tuerca o acumular mecánicas, se centran en hacer bien una única cosa, además de ser uno de los juegos sociales mejor producidos, con una edición impresionante con sus atrilitos de madera y su tebeo de ambientación histórica incluidos. Por otra parte, esa edición viene siendo entre muy difícil e imposible de conseguir, pero siempre podéis probar antes de comprar usando la versión de imprimir y jugar que se encuentra en BoardGameGeek. Para mí, sin duda, más que recomendado. Y cuidadito con lo que votamos, que luego vienen los lloros.

seal of approval

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2 Comentarios en Secret Hitler – Y no miro a nadie.

  1. Por fin alguien lo explica entendible, no era tan difícil, y no había quien lo explicara con tanta claridad como lo has hecho tu. Una cosilla ¿para cuantos jugadores?

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