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Misión: Planeta Rojo – Life on Mars?

Mission: Red Planet (second edition). Bruno Cathala y Bruno Faidutti, 2015 – Fantasy Flight Games (EDGE)

Ficha en BoardGameGeek

mission-red-planet

Marte es uno de los temas de moda de este año en cuanto a juegos de mesa, entre las noticias que nos llegan sobre el planeta rojo y el blog de reddit convertido en novela convertida en peli de Matt Damon, The Martian. Pero aquí mis amigos los Brunos todo esto ya lo sabían en 2005, cuando publicaron la primera edición de este Misión: Planeta Rojo, que en España nos pilló muy verdes y nunca llegamos a ver más allá de alguna importación arriesgada. Y parece ser que nos perdimos algo gordo, porque cuando el juego se descatalogó todo el mundo de repente empezó a hablar de lo chulo que estaba, como pasó con La Furia de Drácula en su momento. Y, exactamente igual que con nuestro Señor de los Vampiros, en Fantasy Flight Games vieron la oportunidad (en este caso muy probablemente ayudados por el catálogo de sus nuevos amos y señores de Asmodee) y se lanzaron a, por fin, reeditarlo, dándoles un repasito a componentes y reglas de paso.

Y con estas reediciones ya sabemos que hay que tener cuidadito, porque igual nos pasa como con HeroQuest y resulta que la nostalgia no es tan buena compañera de viaje, o que los que lo alababan tanto cuando estaba descatalogado eran presa del síndrome hipster de “es bueno porque yo lo tengo y tú no”. Por otro lado, uno es que ve esos astronautitas que son más monos que todas las cosas y ya está perdido. En fin, si el juego luego es una chufa siempre podré usar las figuritas para alguna otra cosa. Y antes de quererme dar cuenta, ya estaba saliendo de la tienda con la cajota en una bolsa. Como nadie salió a perseguirme, quise asumir que lo había pagado. Y aquí estamos ahora.

Cómo no quererlo, si es súper kawaii.

Cómo no quererlo, si es súper kawaii.

En Misión: Planeta Rojo mezclamos la selección oculta de roles al estilo de Ciudadelas (otro juego de Bruno y Bruno) con un mecanismo de mayorías de los de toda la vida. El cómo jugar es sencillo a más no poder: cada turno escogemos un personaje de nuestra mano, se hace una cuenta atrás según la cual se van activando los personajes, metemos señores en cohetes destinados a una zona u otra de Marte con esas acciones y, cuando un cohete se llena, se mueven esos señores a la región de Marte correspondiente. Hay puntuaciones por mayorías tras las rondas 5, 8 y 10, y al final se consiguen (o no) puntos adicionales por nuestras misiones secretas. El que tenga más puntetes, sorprendentemente, gana.

Entonces, ¿qué es lo que hace que Misión: Planeta Rojo sea especial y no uno de tantos? Pues principalmente que lo de escoger un personaje y hacer su acción tiene bastante más miga de como suena. ¿Os acordáis de Ciudadelas, cuando tenías que tener cuidado y quizá no siempre coger el personaje que más te convenía por si otro hijo de a saber quién te planta un asesino? Pues piensa que, aquí, cada jugador tiene su mano con sus 9 personajes, así que no estás a salvo simplemente por coger tú al asesino, ya que eso no impide a los demás hacer lo propio. Por otro lado, una vez juegas tu carta se queda abajo hasta que saques la que las recoge, así que toca pensarse bien cuándo y para qué usar cada una. Y, por si fuera poco, tú ya puedes planear lo que te dé la gana, que te has sentado junto a una panda de salvajes que van a hacer que todo parecido entre tus intenciones y el resultado final se deba a pura coincidencia.

El Caos tiene mil caras. Bueno, nueve.

El Caos tiene mil caras. Bueno, nueve.

¿Que qué puede pasar en un turno? Bueno, en una partida de cinco jugadores puede muy bien ocurrir que alguien descubra que una región es radiactiva, pero decide no contarles nada a los demás; luego uno de los cohetes despega son un solo astronauta a bordo. Otro de los cohetes, casi hasta arriba de gente, de repente explota y deja un montón de viudos y huerfanitos. Ahora un agente doble se revela y resulta que ha estado trabajando para la compañía amarilla en lugar de para la azul todo este tiempo, y allá en Marte a un tipo le da la neura y se pone a disparar en plan cartero americano desde un campanario. Pues hala, esto diez veces.

No juegues a Misión: Planeta Rojo con alguien que quiera tener bien claro desde el primer turno qué estrategia va a seguir y cómo va a desarrollarse la partida. No lo juegues con alguien que no lleve bien la frustración (si jugando a Galaxy Trucker te dan ganas de volcar la mesa, mantente alejado de éste). No lo juegues con amantes de los solitarios que odian que les entorpezcan los planes. Pero si en lugar de eso lo juegas con gente que se sienta a la mesa para divertirse, que van a reaccionar con una carcajada a que el cohete que lleva a su ejército invasor explote a mitad de vuelo o a que un cambio de ruta a última hora los mande a la otra punta del planeta y a ver cómo se las apañan ahora, estás ante un caballo ganador. Y, como todo caballo ganador, se merece como pocos mi sello de aprobación.

seal of approval

 

 

 

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