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Batalla por el Olimpo: de cero a héroe

Kampf um den Olymp. Matthias Cramer, 2016 – Lookout Games (Maldito Games)

Ficha en BoardGameGeek

¿No se cansan los dioses griegos de estarse peleando todo el rato?

¿No se cansan los dioses griegos de estarse peleando todo el rato?

Matthias Cramer es un señor absolutamente alemán: trabaja bien, es eficiente, no comete errores de bulto… Y es más gris que el asfalto. Uno de esos nombres que te suenan a poco que empieces a obsesionarte por esto de los juegos de mesa, pero que a la hora de pensar en juegos suyos no te viene ninguno a la memoria (porque todos esos que se te han ocurrido son de Kramer, con K de Krusty). Por eso cuando veo su nombre en una caja no me echo a temblar ante un posible castañón, pero tampoco es que me invada la emoción ante un posible juegazo. ¿Será esta la excepción que confirme la regla? ¿Y hacia qué lado de la balanza en caso de serlo?

Seamos sinceros: Batalla por el Olimpo no es que empiece muy bien. Tenemos una mecánica de “ir bajando criaturas y atacar al contrario” y un tema de “dioses griegos peleando entre sí”, porque cuando uno se llama Matthias Cramer lo de tener ideas nuevas es algo que les pasa a otros. No esperéis ver aquí nada que no hayáis visto ya antes unos cuantos cientos de veces: tenemos un mazo con cartas que representan soldados y héroes, los bajamos en nuestro lado de la mesa, los usamos para atacar al oponente y el que consiga atacar donde más duele, gana. Para qué más.

Pocos juegos se esfuerzan tanto en hacerse olvidables

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Lo que hace que Batalla por el Olimpo se distinga (tampoco mucho, no nos volvamos locos) de otros clones de Magic: el encuentro son dos detallines: el primero es haber tomado también prestado de otros juegos como Galaxia: la Conquista el concepto de pagar las cartas que bajes descartando otras cartas de tu mano, una mecánica que siempre da lugar a decisiones interesantes a la hora de elegir qué cartas juegas, cuáles guardas para luego y cuáles vas a descartar, esta vez con el pequeño añadido de asignar a cada carta un color (otra vez, igual que en Magic). Y no funciona tan bien como suena porque, al estar robando las cartas de un mazo común, la suerte a la hora de robar se nota y mucho: ya no es cuestión de robar las cartas que necesitas, sino que también tienes que robar las cartas que necesitas para poder jugar las anteriores. Lo que tiene el copiar diseños y conceptos es que a veces simplemente coger dos cosas que funcionan por separado y unirlas no tiene los resultados que querríamos.

El segundo de estos detalles es el campo de batalla en sí mismo: en Batalla por el Olimpo, cuado bajamos un héroe o un soldado (criaturas normales y legendarias, vaya) podemos hacerlo en una de seis posiciones posibles, y cada una de ellas va a determinar qué conseguimos al atacar sin oposición: robar cartas, conseguir fichas de maná (no lo llaman así, pero nos entendemos) para bajar cartas o sacar esos jugosos puntos de victoria, puestos en versión soga-tira en la que queremos atraer el pirindolo mágico a nuestro lado. Aquí sí tengo que decir que el añadido funciona y ayuda a que el juego sea más entretenido: saber dónde y cuándo situar nuestras criaturas donde van a ayudarnos más (o donde más daño le hagan al oponente) es, al final, donde está la chicha de este jueguecín.

Lucha a muerte por... Puntos... Gloria... Por algo muy importante.

Lucha a muerte por… Puntos… Gloria… Por algo muy importante.

Una vez dicho todo esto, estaréis pensando que voy a decir que Batalla por el Olimpo es un juego pésimo que nadie debería tocar ni con un palo, pero en realidad se trata de un juego bastante correcto: es barato, fácil de preparar (pon el tablero sobre la mesa, baraja el mazo, quita 20 cartas y ya) y muy sencillo de explicar, quizá un paso intermedio para que esa persona que sólo acepta jugar a Patchwork o 7 Wonders Duel acabe sintiéndose atraída por otros juegos de duelos de cartas, y con bastante menos complicación artificiosa que Blue Moon Legends. Como un empleado del mes, cumple su función y, aunque no vayas a soñar con él ni a discutir estrategias durante horas, tampoco va a dejarte un mal sabor de boca.

 

 

 

 

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2 Comentarios en Batalla por el Olimpo: de cero a héroe

  1. Casualmente jugué al Warhammer Conquest unos pocos días atrás y este juego que reseñas parece casi un calco (exceptuando los mazos de facciones y que las cartas se pagan con monedas wn wl Warhammer). Interesante reseña.

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  2. Yo he jugado mucho a Conquest (QEPD) y si que se da un aire. Es casi una versión muy resumida. Y este puede que me lo compre como Filler sencillote.

    Casi todos los “herederos” de Magic juegan en la misma “fila” o campo de batalla, pero Conquest y éste se juegan en cinco filas, lo llamen planetas, reinos o como sea.
    Y esto es lo que me gustó de Conquest, que tienes cinco campos de batalla y le introduce algo más de estrategia.
    OFF TOPIC
    Ahora que se ha acabado Conquest estaba buscando algo en lo que meterme, pero todo me parecen versiones físicas de Hearthsone, que es a su vez una reducción de Magic. Esta tarde voy a probar en un GenX el Ashes, pero tiene pinta de ser lo mismo pero con dados en vez de manás.

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