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La Furia de Drácula: cuidado, que muerde.

Fury of Dracula. Frank Brooks, Stephen Hand y Kevin Wilson, 2015 – Fantasy Flight Games (EDGE Entertainment)

Ficha del juego en BoardGameGeek

La verdad es que muy furioso no parece...

La verdad es que muy furioso no parece…

No es ningún secreto que me encantan los juegos de deducción, y más todavía los que pertenecen al subgénero de “gato y ratón”, en los que un jugador va moviéndose por un mapa y los demás tienen que encontrarlo. Quizá mi favorito del género sea Sombras sobre Londres por lo tenso que resulta para ambos bandos y lo bien implementado que está el tema. Sin embargo, el juego de Jack el Destripador, Scotland Yard y sus desdichadas tiene un problema importante, y es que sólo es realmente disfrutable con dos jugadores. La Furia de Drácula era uno de esos santos griales que todo el mundo buscaba en los oscuros callejones de los mercadillos de segunda mano como imprescindible en su categoría y, por si fuera poco, se rumoreaba que era ideal para jugar en grupos grandes, así que en cuanto se anunció esta nueva edición empecé a salivar y, antes de que pudiese darme cuenta, tenía una copia en casa. Yo creo que fui víctima de los poderes de hipnosis del vampiro, ya que juro por los más de trescientos juegos de mi colección que no soy de comprar así porque sí.

El juego se basa en la última parte de la novela de Bram Stoker, así que podemos considerar el juego un spoiler de una novela de hace más de cien años, que yo lo digo por si no quieres seguir leyendo y mantener el misterio. ¿Sigues por aquí? Bien: pues eso, que en el juego vamos a encarnar o bien a uno de los cuatro protagonistas que se disponen a acabar con Drácula de una vez por todas, o bien al propio Señor de la Noche (no, Batman no) en su periplo por Europa para sembrar el Caos, el Mal y a Donald Trump. Los cazadores ganan si encuentran y matan a Drácula y éste tiene que conseguir 13 puntos de influencia a base de crear nuevos vampiros, merendarse a los cazadores o simplemente permanecer con no-vida durante el suficiente tiempo.

Sal, ratita, quiero verte la colita.

Sal, ratita, quiero verte la colita.

El juego, para la carga temática y estratégica que tiene, fluye bastante bien: cada cazador tiene primero un turno de día en el que moverse o hacer cosas, un turno de noche en el que no puede moverse, pero sí hacer cosas (aunque en algunos casos serán acciones más débiles o peligrosas que si las hicieran durante el día), y luego Drácula se mueve, colocando una carta con la ciudad a la que viaja en la primera posición de su rastro. Cuando se mueve, además, siempre deja una carta “regalito” sobre su localización, que puede ser un plan que tendrá efecto si nadie lo desbarata en seis turnos o una trampa para el cazador que acabe su turno en esa ciudad.

Cuando un cazador se encuentra en la misma ciudad que Drácula o uno de los vástagos que va dejando por ahí en un alarde de fecundidad, hay un combate, que se resuelve mediante cartas en plan piedra-papel-tijera: ambos bandos juegan sus cartas boca abajo y se comparan los símbolos que muestran para ver cuál tiene efecto (el cazador quiere que coincidan; Drácula, que no lo hagan). Es una dinámica muy simple, pero que le mete mucha carga temática y permite momentos de “ahí lo llevas” muy chulos, sin llegar al punto en el que los que no estén metidos en la jarana lleguen a aburrirse.

Cuidado con lo que comes.

Cuidado con lo que comes.

La principal diferencia entre La Furia de Drácula y Sombras sobre Londres es esta cantidad de detallitos, que crean un estilo de juego, en realidad, muy distinto: mientras que en el juego de Jack el Destripador el foco de la partida es encontrar a Jack o moverse sin ser encontrado y todo es ir encontrando pistas para acabar diciendo “estás en esta casilla” y terminar la partida, aquí puedes perfectamente saber dónde se encuentra Drácula y por dónde ha ido pasando durante más de la mitad de la partida, pero la cosa no se acaba ahí, sino que puedes ir a visitar una ciudad donde sabes que ya no anda simplemente para clavarle una estaca al vampiro neonato que puede haber dejado ahí, o no atacar porque no te encuentres suficientemente preparado o porque sea de noche, que es cuando Drácula es más fuerte. Si en Specter Ops, otro de los grandes juegos de gato y ratón, es normal que haya un par de encontronazos como mínimo en cada partida, La Furia de Drácula juega con el “creo que está aquí, pero no me atrevo a entrar en la ciudad yo solo”.

Otra diferencia importante entre estos juegos es su rango de jugadores. Si decía antes que Sombras sobre Londres es un juego para dos jugadores que con más se viene abajo, aquí pasa lo contrario: La Furia de Drácula es un juego para cinco jugadores que se deja jugar con tres o cuatro (aquí uno o dos jugadores “cazadores” llevarían a dos personajes cada uno) y que a dos es una locura, al tener el jugador cazador que ir manejando no sólo cuatro personajes, sino cuatro manos de cartas de objetos y eventos distintas, lo que en mi opinión no compensa casi nunca a no ser que sean partidas entre expertos en el juego y que tengan algún sistema para mantener siempre las distintas manos de cartas separadas.

Con todo, La Furia de Drácula es un juego que os va a encantar si os gusta que una partida genere historias y os haga manteneros en tensión durante las tres horas aproximadas que dure (menos si ya le tenéis cogido el tranquillo, más si sois dados a analizar cada jugada o a discutir cada movimiento), que consigue la rara proeza de traer muchísimo cromo en forma de poderes vampíricos (Drácula puede convertirse en lobo, llamar a nubes de murciélagos, parar a alimentarse, convertirse en niebla y todas las cosas que se supone que Drácula puede hacer), la distinción entre salir a cazar de día o de noche, las particularidades del movimiento en las distintas zonas de Europa y demás, pero sin complicar el juego en exceso: los cazadores hacen dos cosas, Drácula se mueve dejando una carta, y ya tienes medio reglamento asimilado. Una experiencia de juego muy intensa, una temática inmortal y una producción excelente hacen de La Furia de Drácula uno de esos clásicos por derecho propio de los que todo el mundo habla, y con motivo. Híncale el diente cuanto antes.

seal of approval

Lo amarás: si te gustan los juegos que te meten en una historia y en los que el peso de cada decisión cuente.

Lo odiarás: si tu idea de lo que es un vampiro es Edward Cullen, o si no aguantas más de media hora sentado a una mesa.

 

 

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4 Comentarios en La Furia de Drácula: cuidado, que muerde.

  1. Pues no me llamaba la atención, pero después de tu reseña le seguiré la pista como si persiguiese a un vampiro.
    Buena reseña!

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  2. Me gustaría haber probado la segunda edición para poder compararlas pero, sea como sea, aquí tienes una experiencia de juego muy chula a poco que te atraigan el tema o la idea del juego del gato y el ratón.

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  3. Hola, quería ver si me puedes ayudar con una duda que tengo sobre este juego: cuando robo una carta de evento de día y es de Drácula, la descarto. Pero ya no cojo otra? Entonces para qué sirve entonces hacer eso?
    Gracias por adelantado.

    Le gusta a 1 persona

    • Es increible la cantidad de veces que vi esta pregunta xD no, no se agarra otra. Y la ventaja es obvia: se evita que Dracula obtenga una carta de evento, algo que lo ayudaria a joder a los cazadores.

      Me gusta

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