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Aloha Pioha: pelillos a la mar

Israel Cendrero y Sheila Santos, 2016 – Ediciones Primigenio

Ficha en BoardGameGeek

¿Vas a echarles Filvit, con lo monos que son?

¿Vas a echarles Filvit, con lo monos que son?

A ver cómo planteamos esta reseña para que no se líe. Supongo que tengo que empezar diciendo que soy un fan declarado, tanto a nivel personal como profesional, de los chicos que forman el dúo de variedades conocido como Llama Dice, Shei e Isra. Y tendré que decir además que Nancy y Sergio, los guapos y jóvenes mozos detrás de Ediciones Primigenio, están también en mi lista VIP. Con estos antecedentes, sería de esperar que pusiera por las nubes a este Aloha Pioha, aunque por otro lado puede que me venza el rencor por no haber recibido mi copia de cortesía y haberme visto obligado a llevarme con malas artes la que tenían en Generación-X para hacer demostraciones (se llega muy lejos amenazando con poner malas notas en TripAdvisor). Sea lo que sea, que conste que yo he avisado antes. En fin, vamos al turrón.

En Aloha Pioha nos metemos en la piel (quitinosa, pero piel al fin y al cabo) de una tribu de piojos que está jugando al soga-tira con los pelos de una niña hawaiana, en plan ultimate eXtreme competition RAW, colocando nuestras cartas de piojetes a un lado u otro de la cuerda como mejor nos convenga para, al final de la partida, llevarnos nosotros el pelo en cuestión junto a sus puntetes. Hasta aquí, tema y cuquismo aparte, nada que no hayamos visto cientos de veces en juegos como Schotten Totten y similares, con lo que perezón. ¿Es que no tenemos ya bastantes juegos de “carta en medio y a ver quién se la lleva”, que necesitamos otro más?

Gotta fight for your right to party.

Gotta fight for your right to party.

Aquí es donde la mayoría de diseñadores del terruño habrían dicho “bueno, así ya vale” y habrían lanzado un producto correcto tirando a mediocre por salir del paso, y así nos encontramos con clon tras clon del mismo juego, que vas a una tienda y te parece que estás leyendo un tebeo de Spider-Man de los 90. Y aquí estoy yo para contaros que, si sólo vais a tener un juego de este estilo, lo mejor que podéis hacer es agenciaros un Aloha Pioha.

¿Que por qué? En primer lugar, por flexibilidad. Aquí estamos ante un juego que va de 2 a 4 jugadores (incluso en solitario si te atreves a enfrentarte al temible Grunchie) y que es de los pocos que cumplen con su palabra y realmente se puede jugar igual de bien en todo ese rango, y también nos permite jugar con más o menos factor azar incluyendo o dejando aparte un mazo de eventos que tienen lugar cuando se coloca el tercer, cuarto o quinto piojo en cada pelo, aunque no recomiendo jugar sin esos eventos, que le dan un puntito de caos y una capa más de decisiones que se agradecen mucho en juegos que suelen pecar de excesivamente matemáticos.

Pero lo que más me gusta de este Aloha Pioha es cómo maneja la gestión de información, siendo de los pocos juegos de faroleo que realmente funcionan con tan reducido número de jugadores: resulta que el vencedor en cada duelo se determina de modo distinto dependiendo de si se ha superado la resistencia del pelo en liza o no y que podemos, a costa de reducir el tamaño de nuestra mano de cartas y con ello nuestras opciones para el próximo turno, jugar nuestros piojos boca abajo de manera que el oponente no esté nunca seguro del todo de qué hemos jugado. ¿Será esa carta un 4, con lo que toca meter más piojos para compensar, o un -1, y plantar ahí más gente va a ser un derroche de recursos para nada?

Al que le pique, que se rasque.

Al que le pique, que se rasque.

Pues eso, que Aloha Pioha me tiene enamorado. Siete turnos contados para jugar siete cartas de la mejor manera posible, intentar colar algún farol y quedarme embobado mirando las ilustraciones dignas de cualquier título de primera línea producido por una multinacional. Eso sí: el amarillo es mío. Me gusta su estilazo al vestir.

Lo amarás: en cuanto mires las cartas y veas a esos piojetes que dan ganas de achucharlos.

Lo odiarás: al perder un pelo por no acordarte de si esa carta boca abajo era un 3 o un 5.

Juego proporcionado por Generación-X.

 

 

 

 

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2 Comentarios en Aloha Pioha: pelillos a la mar

  1. Gran reseña, la verdad es que el dia que lo probé quedé alucinado con este juego, me esperaba mas de lo mismo y algo simplón, pero no. Me llevé una grata sorpresa al ver que estaba ante un juego que se nota el cariño y el cuidado que han puesto en el, y se nota por eso mismo que dices en tu reseña, han sabido dar esa vuelta de tuerca que los hace distintos al resto, el punto de faroleo, el jugar cartas boca abajo y liar al rival (o a ti mismo, ayyy bribón que bien te aprovechaste de esto xD), cartas de evento… y todo esto funciona porque se ve que esta mas que probado y testeado. Como no me quiero extender mas y quitarle el puesto al Sr. Betote que es un crack en esto de las reseñas jeje, solo me queda felicitar a los chicos de Llama Dice, enhorabuena.

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