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Keep Talking and Nobody Explodes: rompiendo barreras a petardazos.

Allen Pestaluki, Ben Krane y Brian Fetter, 2005 – Steel Crate Games

Tranquilos, todo está bajo control... Más o menos.

Tranquilos, todo está bajo control… Más o menos.

Llaman al timbre de casa. Al abrir, no hay nadie, pero han dejado un paquete bastante pesado a tu nombre en la puerta. Lo coges, lo llevas a la mesa del salón y te dispones a abrirlo: no sabes muy bien qué puede ser, pero siempre puede haber algún Kickstarter del que te hayas olvidado o, qué diantres, ¡a lo mejor es que tienes un admirador secreto! Sí, ya, pesa demasiado para ser un ramo de flores, pero a lo mejor es un jamón…

No era un jamón.

No sabes exactamente qué quieren decir todos esos botones, cables y luces, pero la cuenta atrás que se ha iniciado en el momento en el que has abierto el paquete no da lugar a duda alguna: ¡es una bomba! ¿Y ahora qué vas a hacer? Está claro que no tienes tiempo para correr y, aunque pudieras, ¿qué hay del resto de gente del edificio? Así que haces lo único que se te ocurre: coges el teléfono y…

-¿Diga?

-Julia, ¿estás sola?

-No me seas cochino, anda, que no estoy de humor. Además, estoy con unos amigos echando una partida.

-¡Espera! No, no es eso. ¿Te acuerdas del manual ese de desactivación de bombas que te regalé por tu cumpleaños en plan de broma?

-Bueno, si tú llamas broma a la notita esa de “seguro que es más fácil entender esto que tus enfados”, pero en fin, sí, por aquí lo tengo; ¿por qué?

-Vale. Escúchame atentamente…

¿Comenzamos?

¿Comenzamos?

Y así empieza una partida cualquiera a Keep Talking and Nobody Explodes, un curioso híbrido entre videojuego y juego físico en el que un jugador intenta desactivar una bomba en la pantalla de su ordenador mientras el resto, libro de instrucciones de “Desactivación de bombas para torpes” en mano, intenta decirle cómo basándose en la información que van recibiendo. En un mundo en el que, desde el ambiente de los juegos de mesa, veíamos cómo cada vez había más productos que necesitaban de un componente de software para sacarles el máximo partido, como X-COM o Alquimistas, no está del todo mal comprobar que desde el otro lado también se dan pasos de acercamiento. Como siempre, habrá quien se lleve las manos a la cabeza anunciando que se acaba todo y que nos van a obligar a hacer no sé qué y que tal y cual pero, qué queréis os diga, yo aquí he venido a jugar y me interesa más la experiencia que el medio. Y la experiencia de Keep Talking and Nobody Explodes es brutal.

La idea básica del juego es, en realidad, tan simple que parece mentira que no haya muchos más juegos basados en ella: un jugador, el que está frente a la pantalla del ordenador, tiene que resolver una serie de puzles antes de que se acabe la cuenta atrás, y el resto ha de darle las instrucciones para resolverlos, pero sin ver el puzle en sí, así que dependen de la descripción que el TEDAX por un día les dé. Y claro, tampoco tendría por qué ser tan complejo si los distintos módulos no estuvieran pensados expresamente para ser confusos y dificultar la comunicación.

Las primeras partidas que juegues, a los tutoriales, no van a ser tan complicadas. El técnico describe el módulo, los asesores consultan la página correspondiente del manual, y listos. Luego ya la cosa se va poniendo un poco más difícil, conforme vais, a vuestra vez, desarrollando vuestro propio metalenguaje, palabras-clave para describir los símbolos, datos que ya sabéis que tenéis que dar sin que os los pidan y, en general, haciendo el juego más ágil a la vez que más tenso. Luego ya empezarán los módulos complejos y los “pidones” que hay que ir atendiendo de vez en cuando y os encontraréis descifrando código morse o cuidando al extremo la pronunciación para distinguir entre “you are” “your” y “you’re”, porque ahí estará la diferencia entre la vida y la muerte.

¿Cómo has dicho exactamente?

¿Cómo has dicho exactamente?

Keep Talking and Nobody Explodes no es un juego para jugar todos los días, porque tampoco quieres que el caos y el pánico se transformen en rutina y repetición de protocolos. Espera el momento oportuno, cuando todo el mundo esté confiado y relajado y entonces, sólo entonces, deja caer la sugerencia. Pon al que no ha jugado nunca frente a la pantalla, o apaga las luces para tener que leer el manual usando una linterna. Qué diablos, dejad al técnico solo en el cuarto y comunicaos por teléfono, o con la radio a todo trapo, o usad un intermediario adicional para poner las cosas más difíciles o, si os sentís especialmente sádicos, usad las cartas de La Resistencia para que uno de los asesores sea en realidad un terrorista que quiera dar explicaciones erróneas. Y reíd cuando todo se vaya al carajo, turnaos para desactivar la bomba la próxima vez e inventaos nuevos modos de vivir una experiencia que cambia el modo en el que un grupo de amigos interactúa entre sí para divertirse que es, al fin y al cabo, de lo que se trata esto de jugar.

¿Te has quedado intrigado y quieres darle un tiento? Nada más fácil: pásate por la web oficial del juego y a disfrutar.

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3 Comentarios en Keep Talking and Nobody Explodes: rompiendo barreras a petardazos.

  1. ¡Hola! A mí me has despertado el gusanillo. Como que ya estoy googleando a ver dónde lo encuentro.

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  2. donde puedo jugarlo

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