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Luchador!: El Santo contra Chun-Li

Mark Rivera, 2013 - Blackspindle Games (Ediciones MasQueOca) 2-4 jugadores, 15 minutos.

Con toda la emoción de ese espectáculo que jamás has visto.

Con toda la emoción de ese espectáculo que jamás has visto.

De crío me encantaba la lucha libre, o presincach, como se llamaba por aquel entonces: gordacos vestidos de colores chillones haciendo como que pelean, todo con mucha parafernalia detrás y mucho jaleo de backstage con enemigos acérrimos que luego se van a tomar cañas por ahí, sin tener siquiera el detalle de dejarle una nota en el locker a Hulk Hogan para que se enterara de qué iba la vaina. La lucha libre mexicana, por lo poco que he visto por ahí, viene a ser lo mismo, pero con máscaras y saltitos. Y ahora por fin tenemos un juego basado en ello. Yupi.

Luchador! es un juego que captura a la perfección la esencia del espectáculo de la lucha libre: mucho jaleo, mucha espectacularidad, pero sin nada detrás. Abriendo la caja vas a ver un tablero-cuadrilátero para montar, con sus cuerdas elásticas y todo, y nueve figuritas troqueladas que representan a cada uno de los luchadores del juego… y que no sirven para nada más que ponértela delante y ver qué pinta tiene tu señor. También hay no uno, sino dos cinturones de campeón que sirven para dárselos al que ha ganado la partida y que se haga un selfie con ellos. No había visto tanto derroche de cartón desde el tablero de King of Tokyo.

Para jugar, atentos que es difícil y no quiero que os perdáis ni un detalle de las reglas, cada jugador coge cuatro dados del mismo color, los tiran todos a la vez sobre el cuadrilátero-tablero y miran a ver qué han sacado en una tablita. Entonces tiran dados de otros colores y ven en otra tablita cuánto daño han hecho. El primero en sufrir el daño necesario o que no consiga tres resultados concretos en una cuenta de tres, ha perdido.

Las figuras no se usan en la partida, pero quedan guay.

Las figuras no se usan en la partida, pero quedan guay.

Ah, pero espera, que tienes la opción de escoger el juego avanzado, en el que escoges un personaje con poderes especiales, y entonces hay resultados que hacen un punto más o menos de daño, y ya. O investigar otros modos de juego como los combates en parejas, en los que os turnáis tirando los dados, o en un todos contra todos en el que mucha gente tira dados a la vez. Estos modos son avanzados en el mismo sentido en el que la tabla del 7 es más difícil que la del 5; me gustaría decir que estoy exagerando, pero tengo más control y decisiones en una partida de Martian Dice, o a lo mejor es que no le pillo el punto a la compleja estrategia de intentar tirar los dados de tal manera que golpeen a los de los demás y los echen del tablero.

Dicho esto podría terminar aquí la reseña y decir que estamos ante una basura de juego que no recomendaría a nadie, pero tengo una confesión que hacer: me lo he pasado como un enano con él.

¿Y cómo puede ser eso, Betote? ¿No dices que el juego es malo con avaricia?

Me alegra que me hagas esa pregunta. La verdad es que, como ocurre con la lucha libre real (puesto ese “real” entre todas las comillas necesarias para ajustarse a lo que se considera real en televisión), lo que pasa en el juego en sí es anecdótico si lo comparamos con lo que ocurre a su alrededor: las bravatas que sueltas antes de tirar los dados, el modo en el que imitas cutremente a Héctor del Mar mientras lees las descripciones de los golpes y, por supuesto, cuando estás jugando con las figuritas troqueladas haciéndolas rebotar contra las cuerdas, todo eso te hace olvidar que no estás tomando ninguna decisión, que no hay nada más que humo y espejos, y disfrutas como cuando disfrutabas de crío viendo al Poli Loco haciéndole la sillita eléctrica al Último Guerrero.

Si estás buscando un ápice de estrategia o algo que se asemeje lo más mínimo a lo que conocemos como juego, Luchador! no puede estar más lejos de ser recomendable para ti. Pero oye, siempre viene bien de vez en cuando una excusa para hacer el tonto y pegar cuatro gritos y, si estás dispuesto a dejarte engañar y abrazar la suspensión de la incredulidad por unos minutos, aquí tienes la coartada perfecta.

Juego proporcionado por Generación-X.

Te gustará si: te atrae la idea de gritar “El Charro Negro se zafó del piquete de ojos de La Tormenta Muerta”.

Lo odiarás si: buscas un juego en el que puedas tomar aunque sea una decisión chiquitita.

 

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3 Comentarios en Luchador!: El Santo contra Chun-Li

  1. que gonito, si no es muy caro lo compraría para pasar el rato y reírme 🙂

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  2. Bueno bueno, sin que sirva de precedente.. Estoy totalmente de acuerdo contigo Betote. Diversión haciendo el tonto sin ninguna decisión. Pero la cobra taca taca me dejo un par de veces sin voz de gritar 😛

    Un saludo

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  3. La verdad que el juego es verdad que es simple, tonto y esta absolutamente sobreproducido, pero yo lo compre de segunda mano a precio de saldo y me lo paso pipa con el.
    Aparte de hacer el tonto, ponerte tu cinturon de campeon y gritar constantemente en mejicano, mi parte favorita es lanzar los dados para sacar los de tu rival fuera del ring y las cuentas atras cuando lo tumbas en la lona mientra intenta sacar simbolos de doble puño, 3, .. 2, ..1, ELIMINADO!!!

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