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Tiny Epic Galaxies: control de tierra a mayor Tom.

Scott Almes, 2005 - Gamelyn Games 1-5 jugadores, 45 minutos

"Roll for the Galaxy" estaba ya pillado.

"Roll for the Galaxy" estaba ya pillado.

Yo con los micromecenazgos soy un gallina. Dejarme un par de cientos en contenido exclusivo y zombis con sabor a fresa me da un poquito de respeto pero, si son cuatro duros, allá que van y a ver qué pasa. Como además la primera vez que confié en Gamelyn Games para su Pequeños Grandes Reinos salió la cosa bien, pues me he hecho fan de la serie. ¿Está la tercera parte a la altura de las dos anteriores?

La idea de estos Tiny Epic es presentar una experiencia de juego equivalente a un juego de los de toda la vida, pero ocupando muy poquito espacio y en la mitad de tiempo. La primera vez que lo intentaron fue con un híbrido entre juego de conquistas y gestión de recursos bastante apañado y que os recomiendo probar si aún no lo habéis hecho; la segunda salió algo menos redonda, con un cooperativo tipo puzle y ambientación fantástica estándar que, si bien no estaba mal y aún saco de vez en cuando para echar una partidita en solitario, quedaba un poquito seco y simplón en comparación con otras alternativas. Y esta vez nos ofrecen un juego de gestión de dados con temática espacial en la que vas conquistando planetas y expandiendo tu imperio galáctico. Que sí, que ya, que esto nos suena de algo, pero seguid leyendo, seguid.

Tiny Epic Galaxies, por muchas galaxias, planetas, dados y naves espaciales que tenga, tiene mucho más que ver con un juego de gestión de recursos al uso que con un temático lleno de combates y diplomacia. Aquí los jugadores compiten por mejorar sus imperios y conquistar los planetas que van surgiendo, hasta que alguno de ellos llega a 21 puntos de victoria y dispara el final de la partida. ¿Y cómo va a hacerlo? Pues con dados, claro, con qué si no. Al comienzo de tu turno vas a tirar entre 4 y 7 dados, dependiendo de lo avanzado que esté tu imperio, repitiendo lo que consideres preciso (y puedas pagar) y luego realizando las acciones que indica cada dado en el orden que considerse conveniente. Las acciones disponibles son conseguir recursos (energía y cultura), mover tus naves de un planeta a otro, activar alguno de tus poderes especiales o avanzar en la conquista de un planeta.

Ya quisieran otros juegos de caja grande traer la mitad de cosas.

Ya quisieran otros juegos de caja grande traer la mitad de cosas.

Las cartas de planeta son uno de los puntos fuertes de Tiny Epic Galaxies: por un lado, los planetas disponibles en el centro de la mesa te permiten plantar en ellos tus navecitas y realizar una acción especial, como si estuviéramos en un juego de colocación de trabajadores en los que las acciones de cada casilla van variando de partida en partida, e incluso a lo largo de ésta. Pero si quieres (y vas a querer), en lugar de beneficiarte de la acción de un planeta en un momento dado, puedes poner a tu nave en órbita y comenzar una conquista. Cada planeta requiere que las naves avancen un número determinado de casillas en la órbita antes de ser conquistado, y para avanzar necesitas sacar en los dados el símbolo adecuado a ese tipo de planeta. Lo mejor es que, una vez has completado la órbita y has conquistado el planeta no sólo te quedas con esos sabrosos puntazos de victoria, sino que habrás asimilado su capacidad especial en tu imperio y, a partir de ese momento, puedes recurrir a ella sin necesidad de enviar tus naves allí y sin que ningún otro jugador pueda hacer lo propio.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta en Tiny Epic Galaxies es el de la cultura. La cultura es un recurso tan escaso en las lejanas galaxias del juego como lo es en la política de nuestro país pero, a diferencia de lo que ocurre aquí, en Tiny Epic Galaxies tener una cultura elevada puede resultar muy útil, ya que cada vez que cualquier otro jugador use una cara de un dado, puedes utilizar un punto de cultura para usar esa cara tú también. Y qué hay más bonito que quitarle un planeta a tu cuñado usando el dado que él mismo ha tirado para ello.

Si me pongo a buscarle defectos, y tengo que hacerlo por mucho que me duela, podría decir que en las partidas que he jugado se ha notado un cierto efecto de bola de nieve, sobre todo si un jugador se queda muy por delante o por detrás a la hora de avanzar su imperio, ya que la diferencia entre tirar cuatro dados y tirar siete es brutal. Pero si tenemos en cuenta que el juego no va a durar mucho más de media hora a menos que a alguno de los jugadores le dé un caso de parálisis analítica (hola, Antonio), cuando esas diferencias empiezan a notarse ya suele quedar muy poquito para el final de la partida, y siempre queda la opción de pedir una revancha con nuevos planetas que cambien la situación y los planteamientos estratégicos.

Tiny Epic Galaxies es una gran tercera parte de esta saga, quizá incluso el mejor de los tres. Ya estoy esperando a la próxima entrega, que nos toca el Salvaje Oeste. Pero, mientras tanto, a disfrutar.

Te gustará si: eres fan de los dados y los poderes especiales.

Lo odiarás si: tienes morcillas en lugar de dedos.

 

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