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SuperRino: vigila tu peso

Super Rhino! - Scott Frisco y Steven Strumpf, 2011 - HABA 2-5 jugadores, 10 minutos

¿Superhéroe o mirón? El Daily Bugle sigue investigando.

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Diseñar juegos para niños parece fácil..., si no tienes ni idea de lo que es un niño: es muy sencillo pensar que un niño es simplemente un adulto tonto, o que cualquier cosa que tenga muñecos de colores que se muevan puede valer, y nada más lejos de la realidad. Un niño, por encima de todo, juega para aprender (aunque no hay que dejar que se den cuenta) y si un juego no le ofrece un desafío adecuado a su edad se va a aburrir o a frustrar muy pronto. Como regla básica si estás buscando un juego que regalar a un niño y estás dudando, si la caja es amarilla y pone HABA en letras rojas al menos sabes que no vas a fallar, y SuperRino es un ejemplo de por qué.

SuperRino es un juego de destreza en el que tenemos que ir construyendo una torre colocando paredes y techos como si estuviéramos haciendo un castillo de naipes, con dos pequeñas variaciones: en primer lugar, cada jugador va a tener una mano de cartas que funcionan al mismo tiempo como techos de los pisos que vamos construyendo, como cartas al estilo UNO y como marca que señala dónde deberá el siguiente jugador las paredes (chúpate esa, Carl Chudyk); por otro lado, tenemos al protagonista del juego, Super Rino, que es un meeple de madera que, de vez en cuando, hay que colocar en el nuevo piso. Por supuesto, si se te cae la torre pierdes.

Entonces el desarrollo del juego va así: en mi turno, coloco las paredes (que son cartulinas dobladas por el centro) intentando seguir las marcas del último techo colocado. Luego, escojo una carta de mi mano y la coloco sobre las paredes, y le toca al jugador siguiente. Según el símbolo que aparezca en la esquina de la carta puedo hacer que el siguiente jugador robe una carta más, que el orden de juego cambie, saltarnos al siguiente jugador o poner dos cartas de techo a la vez; todo, como ya he mencionado, muy UNO, con el puntito adicional de que en algunas de esas cartas aparece el icono de nuestro héroe. Cuando esto pasa, a quien le toque jugar tendrá que, además de colocar las paredes correspondientes, coger la figurita de Super Rino y colocarla en el nuevo piso. Y cuando vas por el sexto piso, poner encima de todo eso una ficha de madera es bastante más complicado de lo que parece. Cuando a alguien se le cae la torre, o cuando se acaban las paredes, el jugador con menos cartas en la mano es el ganador.

Teniendo en cuenta las piñas que se da el pobre contra el suelo en cada partida, no sé cómo sigue sonriendo.

Teniendo en cuenta las piñas que se da el pobre contra el suelo en cada partida, no sé cómo sigue sonriendo.

Con SuperRino los niños aprenden coordinación, fundamentos de geometría y física (básicamente, que si pones mucho peso en un lado las cosas tienden a desequilibrarse por ese lado) y los puntos básicos de los juegos de cartas: verán que es mejor guardar las cartas de Super Rino para el final cuando es más probable que mover al muñequito tire la torre y que si el jugador de la izquierda tiene muy pocas cartas mejor va a ser saltarlo o pasar el turno al de la derecha. No va a convertir a tus hijos en genios, pero mejor que ponerles a ver tronistas en la tele va a ser.

Y lo mejor de todo es que proporciona una excusa estupenda para compartir tiempo con ellos. Los peques pueden jugar a SuperRino con los adultos y pasárselo igualmente bien, incluso ganar de vez en cuando, porque con las manos más pequeñas pueden coger a Super Rino sin tirarlo todo abajo tan a menudo como los mayores. Y, si no hay peques alrededor, también es un modo muy divertido de pasar cinco minutillos, con todo lo bueno que tienen UNO y Jenga, pero en mucho menos tiempo, con mucho menos jaleo y sin jugar con miedo si la mesa es de cristal.

Te gustará si: buscas algo cortito para jugar con tu prole o con tus amigos borrachos.

Lo odiarás si: tienes la casa llena de ventiladores.

 

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5 Comentarios en SuperRino: vigila tu peso

  1. Decir pepino es quedarse corto. de veras.

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  2. Yo me lo he pasado pipa con Super Rhino y hace un par de añitos que dejé de ser niño :-O

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  3. Seguro que a mis sobrinos les encanta, aunque quién sabe, quizás sea yo el que más lo disfrute.

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  4. A mi hija le encanta. Y a mí más. ;D

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