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The Witcher: el juego de aventuras: un país en la mochila.

The Witcher Adventure Game. Ignacy Trzewiczek, 2014 - Fantasy Flight Games (EDGE Entertainment)

"Vente de aventuras", decían. "Conocerás mundo", decían.

"Vente de aventuras", decían. "Conocerás mundo", decían.

Antes de que nos volviéramos majaretas con el Se acerca el Invierno y el Valar Morghulis las novelas de fantasía que había que leer eran las de Geralt de Rivia, del polaco Andrzej Sapkowski. Estas novelas tenían el punto de que los protagonistas no eran precisamente hermanitas de la caridad, la gente era en general bastante hija de perra y las cosas que pasaban no te daban ganas de vivir en ese mundo de fantasía e ilusión, sino de buscar tu mantita preferida y tomarte un colacao caliente.

Pero The Witcher: el juego de aventuras no es el juego de mesa basado en las novelas, sino en los videojuegos, de la también polaca compañía CD Projekt RED STUDIO. Y claro, con tanto polaco metido en el ajo, cuando en Fantasy Flight Games decidieron que sería buena idea aprovechar el tirón de esos videojuegos para vender cartones, no pudieron sino pensar en Ignacy  Trzewiczek. La noticia nos llenó de intriga por ver cómo iban a conjuntarse la política editorial de FFG con el estilo de diseño del tito Ignacy, y ya puestos cómo iban a reflejar un mundo moralmente tan curioso como el de The Witcher.

Al abrir la caja, poca sorpresa: cartas de todos los tamaños y colores, fichas de cartón para parar un tren y plástico escaso pero efectivo en las figuras de los personajes. Tampoco sorprende demasiado el planteamiento del juego, que viene siendo el típico “paséate por el mapa y saca cartas a ver qué pasa”. Lo que sí resulta, si bien original tal vez no sea una palabra tan adecuada como curioso, es lo simplote que resulta todo una vez metidos en jarana.

Mapas, cartas, dados especiales… Sí, es FFG.

El objetivo en The Witcher es ser el primer jugador en conseguir tres aventuras y sacar la mayor cantidad de puntos de victoria cuando eso pase. Al principio de la partida robas dos cartas de aventura de las que escoges una, y repites el proceso cada vez que completes una. Cada una de estas aventuras tiene varias partes: la aventura principal que es lo que consigues o no, un par de aventuras secundarias opcionales que te dan puntos adicionales y una “aventura de ayuda” que tiene que cumplir otro jugador: el modo en que funciona esto es que, si otro jugador está en tu mismo espacio y cumple los requisitos de la aventura de ayuda, puede decidir cumplirla, se lleva un chorrón de puntos de victoria y te deja unas migajillas.

¿Y qué haces para cumplir esas aventuras? Pues te paseas por el mapa visitado ciudades, cada una de las cuales te da fichas de un color, y según tu personaje puedes cambiar una cantidad u otra de esas fichas por una “megaficha”, que son las que necesitas para satisfacer los requisitos de esa aventura. Y ya está. De vez en cuando tienes sucesos de susto o muerte o enemigos con los que te pegas, y en los combates tienes un cierto punto de decisión a la hora de utilizar cartas especiales o maximizar ataque o defensa, o decidir cuándo descansar y cuándo apretar un poquito, teniendo en cuenta que las heridas te van bloqueando acciones, pero todo muy calculable y nada complejo.

The Witcher da sensaciones parecidas a juegos tan dispares como Arkham Horror o Lords of Xidit, que quizá a mí no me haya acabado de llegar por no estar tan comprometido con el tema (los nombres de ciudades y personajes no significan nada para mí, por ejemplo), pero que puede ser estupendo para dar tus primeros pasos en la transición de la pantalla al tablero, ya que introduce conceptos como la gestión e intercambio de recursos, las cartas de suceso y las tiradas de dados modificadas que hoy en día son tan comunes en el mundillo. Quizá le eche en falta sobre todo algo más de interacción entre jugadores: poder atacar a otros personajes, hacer algo para entorpecerles y cosas así aparte del “corre-que-te-pillo” que implican las aventuras de apoyo, pero cumple con lo que pretende, y ahí es donde está su valor.

Te gustará si: eres un fan de la serie de libros o videojuegos, pero tampoco quieres complicarte demasiado la vida.

Lo odiarás si: esperas grandes aventuras épicas.

 

Juego proporcionado por Generación-X.

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2 Comentarios en The Witcher: el juego de aventuras: un país en la mochila.

  1. Yo tuve la oportunidad de probarlo y, personalmente, creo que se queda corto. Es entretenido pero hay muchos mejores juegos. Como comentas, si te gusta mucho el videojuego quizás… pero por experiencia me da que la gente que lo compra por el juego digital normalmente se llevan un gran decepción.

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  2. Como bien dices, nada que ver con las novelas. Es mi saga fantástica preferida, pero es que juegas con el modo automático puesto desde el primer momento. Todos los turnos transcurren de la misma forma y tampoco es que tenga un gran número de enemigos ni cartas para darle rejugabilidad. Lo mejor, las figuras de personajes, excepcionales. Menos mal que sólo me pillé la versión digital en oferta y poder ahorrarme un buen puñado de euros para otros títulos mucho más interesantes.

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