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Reseña: Omertà, el poder de la mafia

Rodrigo González, 2015 - Holocubierta Ediciones

El acento va para el otro lado, recordadlo.

El acento va para el otro lado, recordadlo.

Casi no llego a reseñar Omertà. Aparte de ciertos problemillas con la distribución del juego, pero que Rodrigo (Rod para los que sigáis su genial página Coop-Land.com, "Stone Cold" Steve Austin para los aficionados a la lucha libre) salvó para hacerme llegar una copia porque, pobrecico, no sabía a lo que se exponía, he encontrado gestos torcidos cada vez que lo proponía. Era ver tanta carta, tanto dado y oírme hablar de sucesos aleatorios y de repente a todo el mundo le surgía algo importantísimo que hacer en cualquier parte que no fuera la mesa. Pero a cabezón me gana muy poca gente y, tras duros intentos, por fin he podido hincarle el diente y ahí va la reseña prometida. Agarraos los machos.

Lo primero que se pregunta uno al abrir la caja de Omertà es: ¿no les da vergüenza? Porque vergonzosa es la única palabra con la que se puede describir la producción del juego: fichas mal troqueladas, inserto de chichinabo que, aparte de venir ya doblado, no vale absolutamente para nada, y cartas que estaban ya picadas nada más quitarles el plástico. Los chicos de AGR priority deberían ponerse las pilas en este aspecto porque no es la primera ni la segunda vez que abro un juego fabricado por esa casa y me da el bajonazo.

Una vez cambiadas las fichas por sobras de tienda de todo a 0’60 que las triplican en calidad y enfundar las cartas para evitar que se deshagan en las manos, puede uno ponerse a jugar casi de inmediato, porque ahí sí que el juego sobresale: cada componente está explicado de manera clara y completa, los términos de juego están en mayúsculas para encontrarlos con más facilidad, las ayudas de juego son realmente útiles (puedes casi ponerte a jugar sólo con leer esas tarjetas) y, por si aún así te las apañas para perderte, hay índices tanto al comienzo como al final del manual. Me quito el sombrero ahí.

Pero y el juego en sí, ¿qué? Un poco lo que podría esperar uno de algo con ese título: familias mafiosas luchando por el control de distintos territorios, tiradas de dados para parar un tren y eventos aleatorios que pueden darle un giro de 180º a la partida en un segundo. Un ameritrash de cuando no existía el término porque no había otra cosa para comparar.

Omertà me recuerda muchísimo a esos juegos que jugaba en los 90 con mi grupo de rol los días que no había partida; a juegos como Junta, Munchkin o, sobre todo, Illuminati. Y ya os veo leyendo la Palabra Que Empieza Por Eme y pensando que voy a ponerme a despotricar, pero ni mucho menos es así. Omertà es un gran juego, simplemente no es un juego para el público que busca una experiencia estructurada con una duración concreta y unos objetivos claros. Por decirlo de otro modo, es un juego que gustará más a los jugadores de Dungeons & Dragons que a los de Puerto Rico. No es de extrañar que Holocubierta Ediciones, una editorial especializada en juegos de rol, se fijara en él como primera incursión en el mundo de los juegos de mesa.

En Omertà no hay lugar para la estrategia a largo plazo: es todo visceral, todo instantáneo: el trato que hago ahora, tu intento de robarme esta acción, el suceso que ha salido este turno y esta tirada de dado. Durante los turnos de los demás vuelves a tomar decisiones tácticas, vuelves a hacer y a romper tratos, y vuelves a tirar dados hasta que te toca otra vez. Si las portadas de tu colección de juegos están llenas de nombres en alemán, vas a estar sufriendo todo el rato que dure la partida, y más aún si jugáis al juego completo que se puede ir muy tranquilamente a las tres horas o más. Pero es que tres horas no son nada para un grupo que hace campañas de rol que duran meses o años.

Omertà es un juego que se va a quedar en mi colección, aunque veo pocas posibilidades de sacarlo mucho a mesa, ya que mi grupo de rol no se reúne tanto estos días (y con “no tanto” quiero decir que es raro el trimestre en el que conseguimos quedar una vez). Porque, si veo que la compañía es la adecuada y la situación es la correcta, sé que volveremos a tener quince años de nuevo pegándonos gritos, traicionándonos en el momento más inoportuno y sacando unos en los dados justo cuando nos estamos jugando la victoria, como está mandado.

Lo mejor: caos, interacción y azar a tope para quienes disfrutan más del viaje que del destino.

Lo peor: la duración también es aleatoria y, si eres de los que tienen que terminar una partida para sentirte satisfecho, se te puede hacer excesivamente largo.

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2 Comentarios en Reseña: Omertà, el poder de la mafia

  1. Por lo que veo tiene pinta de ser un juego al que yo jugaría, pero no con mi grupo de juegos de mesa habitual xD

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  2. Totalmente de acuerdo en todo. Las mismas, mismas sensaciones tuvimos.

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