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Reseña: Splendor

Marc André, 2014 - Space Cowboys

No podía faltar el señor con cara seria en la caja.

Decían los abanderados de la posmodernidad que todo está inventado ya, que crear algo nuevo es imposible y lo único que nos queda es jugar con lo que ya tenemos, abandonarnos al pastiche y la reinterpretación. Algo parecido debió pensar Marc André cuando creó Splendor: ¿para qué complicarse la vida intentando buscar mecanismos novedosos o formas sorprendentes de mover cubitos y conseguir puntos de victoria cuando cogiendo algo ya probado y que funciona bien, puliendo un par de cosillas y cuidando la presentación podemos conseguir algo igual de bueno, si no mejor?

Efectivamente, cuando uno abre la caja de Splendor y lee las instrucciones, tiene la impresión de haber viajado hacia atrás en el tiempo y enfrentarse a un diseño que bien podría haber sido realizado el siglo pasado. El desarrollo es tan simple como efectivo: hay una serie de fichas de póker con gemas de distintos colores, y cartas que requieren una combinación determinada de gemas. En su turno, un jugador puede coger gemas, reservar una de las cartas que hay sobre la mesa llevándose de paso una gema comodín, o jugar una carta pagando el coste correspondiente.

Esas cartas, como habréis adivinado, tienen en su mayor parte una cantidad de puntos de victoria que se lleva quien la juegue. Además, en cada carta hay dibujado uno de los cinco tipos distintos de gemas y, desde el momento en que la juegas, puedes usar esas gemas para cubrir el coste de otras cartas sin necesidad de gastar fichas. Así, tenemos un cierto efecto bola de nieve en el que cada carta que compres te va a hacer más fácil comprar otras cartas en el futuro y llegar por fin a la fila de las cartas más caras y que más puntos de victoria dan. Por último, en cada partida hay una serie de losetas que te dan más puntos de victoria si consigues tener una cantidad determinada de cartas en juego en la combinación de colores adecuada.

Tu cara me suena; ¿vienes mucho por aquí?

Splendor no es, ni mucho menos, un juego sorprendente. Es un ejemplo de libro del tipo de juego que resulta nominado para el Spiel des Jahres, y de hecho éste ha sido el caso, aunque no acabara llevándose el premio. Esto es a la vez su mayor defecto y su mayor virtud: por un lado no es un juego que vaya a revolucionar tu forma de ver la experiencia lúdica ni que vayas a echar en falta si tienes una colección mínimamente extensa pero, por el otro, si estáis entre dos y cuatro personas una tarde en casa y tenéis media hora que rellenar, no vas a fallar si lo sacas. Lo explicas en menos de un minuto, al llegar al cuarto turno ya empiezan a hacerse aparentes las distintas estrategias y termina justo cuando el motor para conseguir cartas gratis empieza a funcionar de verdad. Si quieres introducir a tus amigos en el mundo de los juegos de gestión de recursos, Splendor es un muy buen punto de partida. Si, por el contrario, llevas ya varios meses, incluso años, de probar juegos de todo tipo, de vez en cuando te puede servir como desengrasante si notas que la cabeza empieza a echarte humo después de un Caylus o un Goa.

Lo mejor: la calidad de los componentes y lo elegante del diseño.

Lo peor: no hace nada que no haya hecho otro juego antes.

 

 

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2 Comentarios en Reseña: Splendor

  1. escueladejuegos // agosto 9, 2014 en 11:28 am // Responder

    Nos llamó la atención desde que salió porque todos hablaban bien de él. Tu reseña nos confirma que es un juego a tener en cuenta, un buen filler…. pero con precio de otra cosa.
    A ver si en una segunda edición lo coge alguien, aunque sea en Alemania, que le ponga un precio apropiado, porque como están las cosas un filler de 30 euros duele un poco.
    Por cierto, cambio a mejor en el blog: con el fondo claro se lee mucho mejor 🙂

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  2. Ah, el tema de los precios. Suelo intentar esquivarlo a no ser que sea como aspecto positivo ya que siempre andan por ahí ofertas, regalos y demás, y el hecho de que X euros no son lo mismo para una persona que para otra. Por ejemplo, buena parte de los lectores de El dado de Jack son de América (especialmente Chile), y allí el coste de llevar cualquier juego ya hace que se consideren artículos de lujo sí o sí. ¿Son 30€ mucho? Conozco gente que ya los ha amortizado a base de encadenar partidas, mientras que para otros que lo mandan a la estantería tras un par de ellas les va a parecer una exageración. Como siempre, yo me limito a dar el dato y mis impresiones, y que cada cual decida si le conviene o no 😉

    Lo del fondo ya me lo habíais comentado (y otra gente también), así que urgía cambiarlo. Todo lo que esté al alcance de mis pobres habilidades con estas cosas es poco para mis lectores 😀

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