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Be-Top-100. 55 al 51

Nos acercamos al ecuador de la lista, y esta vez con una selección que va a hacer las delicias del sector más aficionado a los cubitos de madera:

55 – Tzolk’in: the Mayan Calendar

Uno de los juegos que más ruido hicieron en Essen en 2012, y no porque las ruedas que componen su tablero estuvieran mal engrasadas. Una vez pasada la novedad inicial, de todos modos, lo que queda es un juego de colocación de trabajadores muy sólido y en el que se premia la capacidad de hacer planes a largo plazo. La chispa de Tzolk’in es que, a diferencia de la mayoría de juegos de colocación de trabajadores, los beneficios no los obtienes cuando pones fichas en el tablero, sino cuando las retiras y, cuanto más tiempo tengas una ficha en el tablero antes de retirarla, más potente es el beneficio que obtendrás. Súmale el hecho de que, para obtener el máximo beneficio, tienes que conseguir sincronizar los recursos que obtienes con las casillas que te permiten invertirlos, la necesidad de luchar por la primera posición en los distintos templos y la variedad en la cantidad y tipo de edificios y monumentos especiales que puedes construir, y tenemos entre manos uno de los juegos de gestión de recursos más redondos de los últimos años.

54 – 1830: Railways and Robber Barons

Y de un juego reciente pasamos a un auténtico clásico. 1830 popularizó todo un género de juegos basados en la manipulación de acciones en compañías ferroviarias, y es uno de los juegos económicos más completos e implacables que te puedas echar encima. Un juego sin un ápice de azar pero en el que nunca vas a jugar dos partidas iguales, ya que cada decisión que tome un jugador afecta a las opciones de todos los demás, y al desarrollo mismo de la partida: ¿vas a intentar apoderarte de una compañía a toda costa y llevarla a lo más alto por ti mismo? ¿Serás un inversor minoritario en varias compañías, asegurándote que, pase lo que pase, vas a recibir tu parte de beneficios? ¿Intentarás atraer a otros jugadores para dar un golpe de efecto, arruinar una compañía y hacer que otro se ocupe de pagar las deudas? En cualquier caso, cuando ya estés completamente inmerso en el juego y andes buscando el modo de arañar un par de dólares o comprar acciones de tus oponentes sólo para bajarles el precio al venderlas, verás que en el juego de trenes no se gana siendo buena persona.

53 – The Manhattan Project

The Manhattan Project llegó el mismo año que Tzolk’in, unos meses antes y haciendo menos ruido, pero eso no implica que sea peor juego, ni mucho menos. Aparte de tener un tema original y que se plasma de una manera muy eficaz en el desarrollo de la partida, encontramos una cantidad de detalles que lo hacen único, como la alternancia entre acciones en el tablero común y en los edificios propios, la posibilidad de contratar trabajadores temporales o de espiar a los oponentes para usar y bloquear sus edificios, incluso (aunque es una acción algo problemática) bombardearlos e inutilizarlos hasta que dediquen acciones y recursos en prepararlos. Un ejemplo de que un juego no tiene porqué tener azar, dados ni cartas desequilibrantes para comunicar un tema original e interesante.

52 – Dungeon Petz

Y hablando de temas originales, ¿qué tal montar tu propia tiendas de mascotas monstruosas para señores del mal? Vlaada Chvátil es único en sus acercamientos a temas y mecánicas, y aquí vuelve a acertar. Tras la mezcla de colocación de trabajadores y subasta de la primera fase de cada turno, tenemos una segunda fase de “control de daños” en la que está la “chicha” principal del juego, ya que no es nada fácil equilibrar las cartas que van a aumentar más el valor de nuestras mascotas en los concursos de belleza y para venderlas a los señores del mal más adecuados para ellas con las dificultades asociadas a cada una de esas cartas y que pueden causar que nuestros monstruitos sufran descomposición intestinal, se escapen de la jaula o lleguen a morir de pena. Uno de esos juegos en los que estás sufriendo terriblemente en cada minuto y que, por esa misma razón, disfrutas durante cada minuto.

51 – Bohnanza

Bohnanza es una pequeña maravilla de diseño y se puede considerar, en muchos aspectos, el juego de comercio definitivo. Con una base tan simple como intentar acumular la mayor cantidad posible de cartas de tus tipos favoritos, añadiendo los pequeños detalles de tener que jugar al menos una carta por turno y que el orden en el que esas cartas aparecen en tu mano es inamovible el señor Rosenberg consigue que tengamos que negociar sí o sí con los demás jugadores para deshacernos de las cartas que, en otro caso, tendríamos que jugar y estropear alguno de los grupos que estábamos intentando conseguir. Que las cartas en cuestión sean distintos tipos de judías que plantamos y recolectamos, así como el dinero que podemos conseguir en la recolección, ayuda a darle un aire ligero y alegre a lo que puede ser toda una auténtica lección de economía y comercio.

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1 Comentario en Be-Top-100. 55 al 51

  1. Es un juego 10 el 1830. Lo tienes en baja estima, merece estar más arriba. El Bohnanza divertido, pero solo si se juega a voz en grito y como si fueses una verdulera :p

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