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Be-Top-Ten: sociales

Se acercan las fechas de reuniones familiares, y muchos estaréis sin duda estrujándoos los sesos para encontrar el juego ideal que llevar a las cenas con los primos y los cuñados sin que os tilden de rarunos. Por suerte, ya está aquí la nueva entrega de los Be-Top-Ten para iluminaros Sonreir

¿Qué es un juego social?

Los juegos sociales son juegos con reglamentos muy sencillos cuya principal cualidad es adaptarse a grupos grandes y de distintas, digamos, capacidades lúdicas. Suelen actuar más como lubricante social para favorecer un buen ambiente entre los participantes que como experiencia estratégica. Son, en fin, juegos que usar en reuniones sociales no centradas en el juego.

Do you speak English?

Existe un problema con los juegos sociales: muchos de ellos, especialmente algunos de los que más dependen de textos, no se han publicado en España. Hay que tener en cuenta que las empresas que más se arriesgan a la hora de publicar en español se centran en el público más jugón, y este tipo de público no suele ver con muy buenos ojos los juegos sociales. Así que no me ha quedado más remedio que recomendar algunos juegos sin edición española, con lo que si los queréis probar tendréis que rodearos de angloparlantes o curraros una traducción.

10 – Cards Against Humanity

El juego para gente horrible. Si has jugado alguna vez a Manzanas con Manzanas, esta es la versión ofensiva y chabacana de ese juego. Cada turno se propone un chiste, y los jugadores intentan rellenar los “huecos” de ese chiste de la manera que les parezca más divertida, puntuando el jugador que le haya hecho más gracia quien propuso el chiste de ese turno. Las combinaciones van del absurdo al mal gusto, así que ten en cuenta que no va a ser un juego a sacar con la abuela Clotilda y el pequeño Felisín.

Lo mejor: se trata de un juego con licencia Creative Commons del que puedes descargar un “imprime y juega” aquí (incluyendo varias versiones en español). Si te gusta el humor de Padre de Familia o South Park, es tu juego ideal.

Lo peor: no es en absoluto un juego que puedas sacar con toda la familia ni, generalmente, jugar en público sin que te miren con cierto asquete totalmente justificado.

9 – Hombre-Lobo

 

Otro juego que puedes fabricar y seguramente hayas jugado más de una vez con una baraja normal de cartas, conocido por otros nombres como “Pueblo duerme” o “Mafia”. Parte de los jugadores son malvadosos hombres-lobo con la sana intención de merendarse a un pueblo completo, uno a uno. Cada turno, los hombres-lobo matan a un aldeano mientras todos tienen los ojos cerrados y, después, se realizan votaciones para matar a otro jugador, preferentemente un hombre-lobo, ganando el último bando con gente en pie. Un juego para lenguas viperinas y aficionados a la deducción social con cantidad de variaciones, personajes adicionales y distintas versiones comerciales.

Lo mejor: es un juego que invita a la conversación y los piques entre jugadores.

Lo peor: si el grupo es muy grande, un jugador que sea eliminado al principio puede acabar aburriéndose.

8 – La Resistencia

Si decía antes que el mayor problema de Hombre-Lobo era la eliminación de jugadores, La Resistencia es la respuesta a ese problema. Aquí, en lugar de matarse entre sí, tenemos a un equipo de rebeldes intentando realizar distintas misiones y unos espías infiltrados que intentan ser enviados en esas misiones para sabotearlas. Esta versión permite también jugar con menos jugadores (para Hombre-Lobo suelen ser necesarias al menos 8 personas) y mantener el suspense y la emoción.

Lo mejor: toma un juego que ya es bastante divertido y le quita su principal defecto.

Lo peor: no es tan ligero como Hombre-Lobo, y un jugador que no haya pillado bien el juego puede estropear la experiencia.

7 – Such a Thing?

Such a Thing? no es un único juego, sino que viene con varias posibilidades, todas ellas centradas en un mismo concepto: acumular distintas cualidades hasta que llegue el momento en que alguien tenga que decir algo que cumpla todas las cualidades acumuladas. Una idea tan simple permite combinar diferentes grados de faroleo, forzar la suerte incluso algo de viperinismo para conseguir convencer a los demás de que tu respuesta, en el fondo, tiene sentido.

Lo mejor: las combinaciones y respuestas que salen pueden ser chanantes. Uno de esos juegos que mejora a partir de la segunda copa.

Lo peor: está descatalogadísimo, así que buena suerte si queréis haceros con una copia.

6 – Black Stories

Otro juego clásico con versión comercial. Aquí lo que los jugadores buscan es encontrar la solución a un misterio planteado a base de preguntas a las que sólo se puede contestar “sí” o “no”. La gracia del juego está en las historias que se presentan y el tipo de razonamiento necesario para llegar a la solución y que, a diferencia de la mayoría de los juegos sociales, se trata de una actividad colaborativa en la que todos los jugadores tratan de averiguar la respuesta sin competir entre sí.

Lo mejor: no necesita componentes más allá de las tarjetas con historias que componen la versión comercial para los momentos en que falle la inspiración.

Lo peor: una vez conoces la respuesta a una historia, no la puedes repetir con el mismo grupo.

5 – The Big Idea

El juego de los vendedores de humo. En The Big Idea los jugadores primero crean inventos combinando distintos elementos y, después, intentan venderlos usando discursos propios de presentadores de la teletienda. En cada ronda los inventos con menos votos reciben un “negapunto”, y al final de la partida el jugador con menos “negapuntos” es el ganador. En grupos grandes funciona muy bien el juego por parejas, con un jugador haciendo de “I+D” y creando productos mientras que otros son el departamento de publicidad e intentan venderlos.

Lo mejor: las conversaciones que siempre surgen sobre varios de los inventos que salen de la partida.

Lo peor: al decidirse la victoria por votación, siempre puede haber quien intente “jugar con el sistema” y puntuar deshonestamente. El por qué habrás invitado a ese tipo de gente a tu casa, eso ya es algo que tú verás Cheesy

4 – Say Anything

Este juego entra en la categoría de “hasta qué punto conoces a tus amigos”. Los jugadores se turnan haciendo preguntas de tipo personal como “Si fuera la estrella de una película, ¿cuál sería?” y cosas así, mientras que los demás escriben sus respuestas, llevándose puntos el que sea elegido por el narrador de turno. El puntillo que le añade esta versión es la fase adicional de apuestas, en las que los jugadores apuestan por la respuesta que creen que va a ser elegida y se llevan puntos adicionales si la aciertan. La gran ventaja de este mecanismo extra es que hace el juego más desenfadado y menos tenso, ya que deja de ser tanto una “prueba de amistad” y permite ir por varios caminos: desde intentar leer la mente del narrador hasta simplemente buscar una respuesta graciosa que pueda ser elegida por ello.

Lo mejor: ideal para romper el hielo, iniciar conversaciones y unir grupos de orígenes distintos, como cuando se juntan tu familia y la de tu pareja.

Lo peor: gente con nulo tacto o pobres habilidades sociales pueden crear alguna situación incómoda al escribir respuestas poco apropiadas. Igualmente, gente muy tímida puede llevar mal las rondas que se centren en su persona.

3 – Wits & Wagers

Tengo que reconocer que, entre todos los juegos de producción en cadena y venta en grandes superficies, mi bestia negra es el Trivial Pursuit. Odio las tiradas de dados eternas, odio los absurdos piques que se forman y cómo hay quien se lo toma como un auténtico test de inteligencia a ver quién tiene la neurona más grande. Wits & Wagers toma la idea de un juego de preguntas, elimina estos problemas y pone en su lugar diversión y emoción. Las preguntas que se realizan en Wits & Wagers tiene todas una respuesta numérica, y son contestadas por todo el mundo a la vez. Luego se ordenan las respuestas y se apuesta por ver cuál es la más cercana a la verdadera sin pasarse. ¿Que no tienes ni idea de la respuesta auténtica? Da igual, escribe cualquier cosa y luego apuesta por la del jugador que tenga más pinta de saber algo sobre el tema. ¿Que estás totalmente seguro de que la sabes? Pues nada, un all-in por ti mismo. Y sin dados ni quesitos de colores que se quedan encajados.

Lo mejor: funciona muy bien si se quiere montar una especie de concurso televisivo con un moderador-animador haciendo las preguntas y que cumpla funciones de crupier.

Lo peor: otro juego sin versión española, así que es necesario que al menos haya alguien que pueda leer inglés para hacer las preguntas.

2 – Time’s Up!

No he visto juego que haya provocado más risas (y también alguna que otra discusión) que Time’s Up! Algo tan simple como describir personajes de tres maneras distintas (frases, palabras y gestos) parece que no da para mucho por escrito, pero puesto en práctica ves cómo las descripciones van sumándose, entran en la parodia o en la acumulación y van por terrenos que jamás habrías sospechado. Es un juego que se puede hacer perfectamente en versión “imprime y juega”, pero el formato de viaje de la edición publicada en España y su selección de personajes son lo suficientemente buenos como para justificar su compra.

Lo mejor: es muy difícil que, a lo largo de una partida, no surjan varios momentos en los que haya que hacer un parón porque la gente no puede dejar de reír.

Lo peor: el reloj de arena introduce un elemento de premura con el que algunos pueden no sentirse muy a gusto.

1 – Dixit

¿Dónde está la línea que define lo que es “simplemente” un juego y lo que es una obra de arte? Si esa línea existe, seguramente estará dibujada en alguna de las cartas de Dixit. El mecanismo del juego es muy sencillo: un jugador escoge un título para una de sus cartas, los demás escogen cartas que puedan adaptarse a ese título, y luego se intenta averiguar cuál es la carta original. La genialidad del juego reside en las ilustraciones de las cartas, que tienen un estilo medio fantástico, medio surrealista y medio pop (sí, eso son tres mitades) que dan muchísimo juego a la hora de inventar títulos o crear excusas por las cuales tu carta pueda ser la ideal. Y si hay algún jugador poco inspirado o que no tenga muchas ganas de pensar, siempre puede entretenerse mirando los dibujitos.

Lo mejor: tiene todos los elementos que animan un juego social, pero de tal manera que cada jugador escoge su grado de implicación, así que los más extrovertidos no dominan la partida ni los tímidos se sienten cohibidos.

Lo peor: si lo juegas muy a menudo puedes acabar aprendiéndote las cartas de memoria y desarrollando un cierto metajuego. Por suerte, hay varias expansiones con cartas adicionales que pueden aliviar ese problema.

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