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Be-Top-Ten: negociación

Tenía ganas de hacer este, y me da que va a tener su miga. Ya sé que no es justo publicar un Be-Top-Ten el día antes de que Tom Vasel saque su última tanda de vídeos, pero sé que me perdonará por eclipsarle Sonreir

¿Qué es un juego de negociación?

Esta categoría es amplia y quizá un poco vaga, pero vamos a hacer el intento: un juego de negociación es aquel en el que el factor más importante a la hora de determinar quién gana es la habilidad de cada jugador para convencer a los demás de que hagan cosas que les benefician a ellos. Son los juegos más adecuados para lenguas bífidas y propáganders de toda clase y calaña.

Menciones especiales

Tres juegos de esta categoría me llaman la atención pero no los he podido probar todavía:

  • Los mercaderes de Génova
  • ¡Pánico en Wall Street!
  • Rex

República de Roma, ese hombre juego

Actualmente tengo a República de Roma puntuada con un 2, así que no esperéis verlo mencionado por aquí. Sin embargo, dado que insignes BeSeKeros juran y perjuran que es un juego que no me gustó porque no lo jugué en las condiciones adecuadas, he decidido concederle el beneficio de la duda y jugar, en un futuro no muy lejano, una nueva partida para darle una segunda oportunidad. Así que quién sabe, tal vez acabemos viéndolo por aquí después de todo.

Y una vez hechas las aclaraciones, ¡al turrón!

10 – Munchkin

Dejad de reíros, en serio. Munchkin es un juego que, entre 3 y 4 jugadores que estén en el estado de ánimo adecuado y con un amplio historial de partidas de D&D a sus espaldas, es increíblemente divertido. Las constantes negociaciones, sobornos, amenazas y ultimátums hacen que todo el mundo esté siempre activo, y su naturaleza caótica evita que nadie caiga en el AP. Pero ya, de verdad, podéis dejar de reíros, que no es para tanto. Va, venga.

Lo mejor: el cambalacheo constante y la cantidad de cosas con las que puedes negociar, desde prestar apoyo contra monstruos hasta subastar a quién le cae una maldición especialmente puñetera.

Lo peor: según dónde lo propongas, corres el riesgo de que te unten de brea y plumas.

9 – Diplomacia

El clásico más clásico entre los juegos de negociación que, curiosamente, nació el mismo año que el Risk. Qué decir de este juego en el que no puedes dar un paso si estás solo pero en el que deseas que todos los demás muerdan el polvo. Sin embargo, todo lo que hace grande a este juego juega también en su contra, y siempre habrá gente de piel fina que no sea capaz de soportar la enorme presión que una partida de Diplomacia supone.

Lo mejor: negociación sin tapujos de la clase más pura, sin mecanismos ni excepciones que entorpezcan.

Lo peor: al ser un juego muy largo y que no sólo presenta, sino que se basa por completo en la eliminación de jugadores, no es conveniente sacarlo a mesa si no se tiene un plan alternativo para que los que vayan cayendo no se aburran.

8 – Juego de Tronos

Chunda, tatachunda, tatachunda, tatachúnda, tatachún… Tiiiirooo, tirorariii tiroríiiiii (chunda, tatachunda, tatachunda, tatachunda) Tíiiiirooo tiroraríiiiii tiroráaaaaa.

Lo mejor: captura totalmente el tema de la saga, las diferentes vías de competición y los avatares del destino. Y en un tiempo manejable en comparación con otros juegos similares.

Lo peor: es estrictamente un juego para seis jugadores. Con menos se nota que se está jugando una versión incompleta.

7 – Golpe

Hoy por hoy, este juego es una de las mejores simulaciones de la política actual que me he echado a la espalda, y eso que viene del 78. En una república bananera, distintas familias intercambian favores y puñaladas para repartirse el dinero de la ayuda extranjera al desarrollo del país e ingresarlo en sus cuentas suizas mientras los golpes de estado van “remodelando” el palacio presidencial.

Lo mejor: el ambiente que se crea con el toma y daca de puñaladas, excusas y declaraciones de amistad eterna al portador. Un juego en el que es muy fácil sumergirse.

Lo peor: los componentes, en especial el tablero y las cartas, son bastante reguleros. Y las reglas de los golpes de estado podrían ser un pelín más claras.

6 – Civilización

El papá de los eurogames modernos, este mostraco del señor Francis Tresham se lo merece todo y más. Esas fases de comercio tan increíblemente tensas, esa sensación de saber que te vas a comer una guerra civil pero necesitas esa tela que va con ella para comprar otro avance, son sensaciones que bien merecen la inversión de tiempo y, hoy en día, la épica búsqueda de una copia en un estado medio decente. Por mi parte, además, siempre defenderé la versión original frente a los adalides de Advanced Civilization, un intento de arreglar lo que no estaba roto que, en mi opinión, introduce complejidad sin añadir realmente nada de interés al juego que lo compense.

Lo mejor: la tensión de las fases de comercio cuando sabes que hay calamidades rondando pero no estás seguro de quiénes las tienen.

Lo peor: conseguir apartar de 6 a 10 horitas para jugarlo, y tener que estar con la calculadora en la mano en más de una ocasión, sobre todo en los últimos turnos.

5 – Bohnanza

Invariablemente, lo primero que va a decir alguien a quien le enseñes este juego será: “¿un juego de plantar judías? Menuda idiotez”. Invariablemente, lo primero que esa misma persona dirá después de la primera partida será: “¿echamos otra?”.  Este juego crea una simulación de mercado de una manera tan elegante que ni siquiera te das cuenta: el valor de cada carta varía totalmente para cada jugador, dependiendo de lo que tenga plantado, del orden de su mano, de las cartas que hayan salido ya y de lo que tengan los demás jugadores, y esas diferencias de valor son lo que hacen cada cambio interesante.

Lo mejor: cómo el propio sistema del juego te fuerza a comerciar, y cómo el valor de cada carta varía según el momento de la partida y los jugadores involucrados en el cambio.

Lo peor: a algunos les cuesta asimilar la regla de los campos con una sola judía, y he sido testigo de algún barajeo accidental de mano con terribles consecuencias.

4 – Dragon’s Gold

Dragon’s Gold es la respuesta de Bruno Faidutti a uno de los mayores problemas de los juegos de comercio: ese típico jugador que repite la misma oferta una y otra vez, como si se le hubiera rayado el disco, para ver si a base de cansineo y de hacerles la partida eterna a los demás consigue un cambio un pelín favorable. La respuesta: el reloj de arena. En Dragon’s Gold no sólo tienes que ser capaz de convencer a los demás para llevarte la mejor parte del reparto, sino que lo tendrás que hacer en menos de un minuto o todo el mundo se queda sin nada. Añádele a la mezcla una pizquina de caos marca de la casa en forma de ladrones y objetos mágicos, y tienes la clave del éxito.

Lo mejor: el reloj de arena, que añade una dimensión totalmente nueva a los juegos de comercio.

Lo peor: un jugador que quiera reventar la partida puede sabotear los cambios en los que esté presente simplemente diciendo no a todo hasta que se acabe el tiempo. Mi solución, por supuesto, es no jugar con gente así.

3 – Twilight Imperium

Twilight Imperium se merecería el primer puesto en tantas categorías que sería absurdo, así que voy a valorarlo únicamente en lo que a juego de negociación se refiere. En TI tenemos por un lado la guerra fría del control de los distintos planetas, el comercio de tratados y, sobre todo, la fase política. Sin embargo, si hay que ser honestos, justamente esa fase a veces cojea, ya que depende de las cartas que tenga cada uno y no siempre se tiene en la mano la ley adecuada para ese momento, con lo que en bastantes ocasiones se acaba votando una ley que a la mayoría de jugadores les es indiferente.

Lo mejor: probablemente la experiencia jugona máxima.

Lo peor: las pocas oportunidades para jugarlo que surgen.

2 – Cosmic Encounter

Es difícil describir por qué Cosmic Encounter es un diseño tan brillante, cuando a primera vista no parece nada del otro mundo: cada jugador tiene cinco planetas y veinte naves, y su objetivo es conquistar cinco planetas pertenecientes a otro jugador. Cada turno, un jugador ataca a otro determinado al azar, ambos pueden pedir aliados, escogen una carta de combate en secreto y la revelan a la vez. El vencedor se queda con el planeta, el perdedor manda sus naves al vórtice, del que las recuperará poco a poco. Normalucho tirando a malo… Hasta que se le añaden los poderes especiales, que hacen que cada jugador rompa las reglas de una manera escandalosa. Son estos poderes los que crean el juego, determinan qué alianzas merecen la pena y cuáles no, y en qué momento jugar cada carta en un conjunto que no debería funcionar pero sin embargo, como el monstruo de Frankenstein, está vivo y sólo quiere que le den cariño.

Lo mejor: nunca en tu vida jugarás dos partidas de Cosmic Encounter no ya iguales, sino parecidas entre sí.

Lo peor: es un juego tan caótico y tan dependiente de las alianzas y acuerdos entre jugadores que un jugador que no esté dispuesto a meterse en el ambiente va a aborrecer el juego y a hacer que la partida, simplemente, no funcione.

1 – Los Colonos de Catán

Si no fuera por el Catán, la mayoría de nosotros quizá ni estaríamos aquí. El juego introductorio por excelencia, también es uno de los que simulan los vaivenes de un mercado de una manera más satisfactoria. La distribución de hexágonos y números hace que el valor de cada mercancía sea distinto en cada partida, y las tiradas de dado que deciden la producción modulan el fluir del juego de tal manera que es necesario saber adaptarse a cada momento. Por todo eso, y por el éxito que siempre tiene cuando sale a mesa, Catán seguirá siendo para mí uno de los mejores juegos de todos los tiempos.

Lo mejor: es un juego que no puedes llevarte aprendido de casa, ya que en cada partida la configuración del tablero, la producción de materiales y la actitud de los demás jugadores pueden cambiar totalmente los planes que tenías antes de sentarte.

Lo peor: si buscas un juego en el que poder planear todos tus movimientos desde el turno uno sin que nadie ni nada te perturbe, desde luego que este no es tu juego.

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6 Comentarios en Be-Top-Ten: negociación

  1. Joer… colonos de catán el primero… Molaba más cuando ponías el Diplomacy

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  2. Diplomacia, encantándome, tiene el problema de no ser para todo el mundo, de no poder sacarlo en cualquier situación. Yo nunca me negaría a una partida, pero hay gente que sí.

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  3. Uno de ellos sería yo. Tanta negociación (pero sobre todo puñalada) me pone de los nervios. 😉

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  4. Qué va, me pone de los nervios y me lio a guantazos! de blandengue nada! 😛

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  5. Pues de esa lista solo he probado Cosmic Encounters y el Munchkin. El primero me gusta bastante y ademas el que tu enemigo salga al azar hace que no haya tanto efecto “siempre la tomais conmigo” que se produce con la gente que se pica bastante. Del segundo pues poco se puede decir, aunque siempre tiene el llamado efecto “Muchkin” es decir el juego no lo va a ganar ni el primero ni el segundo que lo intente porque a esos dos les va a caer la del calamar, tendran opciones del tercero en adelante.

    Pero para mi los dos mejores juegos de negociacion que he jugado serian City of Horror y Spartacus, a cual de los dos mas salvaje y ruin.

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