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Be-Top-Ten: chorrijuegos

Tras el abrumador éxito de la primera entrega (gracias a los cuatro que la leísteis; ya sabéis dónde tenéis la caña pagada), volvemos a la carga con otra categoría y, después de hablar de juegos sesudos, la única opción posible era dar el salto al extremo opuesto.

¿Qué es un chorrijuego?

Un chorrijuego es un juego de corta duración (unos 30 minutos máximo) y sencillo de explicar, que se puede jugar en un ambiente social distendido o para “desengrasar” entre varios juegos más pesados. Suelen tener un factor azar bastante alto, bastante interacción entre jugadores y sus decisiones son más tácticas que estratégicas.

Menciones especiales

Pocos juegos de este estilo me quedan por probar y/o jugar, pero siempre se me puede haber escapado algo. Los que me pintan bien pero no se me han puesto a tiro de momento son:

  • Rumble in the house
  • Noah
  • Get bit!

He excluido de esta lista los juegos sociales como Time’s Up! y los juegos cortos para dos como Mr. Jack Pocket, pero tranquilos que tendrán su propio Be-Top-Ten tarde o temprano Guiñar

Y vamos allá:

10 – Dobble

Este juego hace trampa, porque en realidad incluye varios minijuegos, todos en torno al mismo mazo circular y encontrar el elemento común entre parejas de cartas. Los distintos minijuegos están ahí no por pereza ni falta de decisión del diseñador, sino para hacer que el juego tenga algo de variedad, que si hubiera que estar media hora haciendo siempre lo mismo, sería muy aburrido. Sin embargo, de entre todos los juegos basados en esta mecánica, Dobble es mi favorito por ser el más ágil, el que menos posibilidades de lesión ofrece y el que podemos jugar los daltónicos sin hándicap.

Lo mejor: múltiples minijuegos para mantener la emoción y la frescura.

Lo peor: es un juego de reflejos y agilidad visual, y hay gente a la que ese género simplemente no le gusta.

9 – ¡Viva el rey!

Un jueguín muy colorido con muchísimo faroleo, votaciones y doblepensar. Si bien la edición original de DaVinci venía en una caja demasiado grande para lo que es el juego (era tamaño Carcassonne para un tablero, cuatro fichas y un mazo de cartas para hobbits), la que se puede encontrar ahora en tiendas es mucho más manejable, lo cual está muy bien para un juego que va a viajar mucho.

Lo mejor: las risas sádicas cuando subes a un pretendiente al trono sólo para eliminarlo en la votación o, mejor aún, para hacer que otros gasten sus votos negativos y tu pretendiente esté a salvo llegado el momento.

Lo peor: los dibujos de los personajes, en un estilo muy infantil, contrastan con lo cruel que puede llegar a ser el juego.

8 -¡Toma 6!

Llega el señor Kramer y, después de cosas como Tikal o El Grande, nos sorprende con este jueguín rápido, directo y sencillo que, a pesar de ser en esencia muy original, al jugarlo tiene uno la sensación de estar jugando a un clásico de los que se juegan con baraja española o francesa con los abuelos en el bar. Es, básicamente, un juego de forzar la suerte aderezado con un poquito de doblepensar y un mucho de caos.

Lo mejor: poder manejar si quieres un juego ligero o algo más sesudo controlando el tamaño del mazo.

Lo peor: con muchos jugadores es jugable, pero hay quien lo puede encontrar demasiado incontrolable.

7 – Monopoly Deal

Lo que parecía algo imposible de conseguir se hizo por fin realidad: ¡un Monopoly jugable! ¡Y divertido! La verdad es que de Monopoly tiene solamente el tema, y un pelín pegadete. Se trata de un juego de puteo cuyo objetivo es conseguir tres “sets” de propiedades completos y en el que el dinero actúa como escudo para evitar que los demás jugadores te roben esas preciosas propiedades. Juego sencillo y muy cortito (10-15 minutos por partida) que, además, puedes encontrar casi regalado en cualquier juguetería o gran superficie.

Lo mejor: es el juego que sacas cuando alguien propone echar un Monopoly, para tener diez minutos entretenidos en lugar de cuatro horas de tortura.

Lo peor: es un juego que puede dar un giro de 180º en un solo turno, y hay algunas cartas que son claramente mejores que otras.

6 – Coloretto

Quién iba a decir que un juego de juntar camaleones de colorines pudiera ser tan cruel. Las decisiones son muy sencillas: quedarte una fila o añadir una carta, pero el juego tiene muchísima más miga de la que aparenta: ¿es mejor quedarte con pocas cartas de tu color, o arriesgarte a pillar negativos por aumentar las posibles ganancias? ¿Compensa intentar empujar a otro jugador a que haga un color en el que hay más competición, o es mejor mirar sólo por el beneficio propio? En cualquier caso, insultos y miradas de odio asegurados. Y eso, según mis escalas, es algo genial.

Lo mejor: muchísima chicha en un juego muy chiquitín.

Lo peor: mejor no jugarlo con gente propensa al análisis-parálisis, que puede haber recaídas.

5 – For Sale

Uno de los juegos de subastas más sencillos, pero no por ello sin mordida. Tras una primera fase de subasta abierta para adquirir casas, una segunda cerrada en la que usas esas mismas casas para conseguir cheques. Al final, el que más dinero tenga gana. Todo esto en diez minutos, yendo igualmente bien desde tres a seis jugadores y en una caja quizá demasiado grande pero fácilmente apañable.

Lo mejor: muy buen juego para no jugones y para introducir conceptos necesarios para disfrutar al 100% otros juegos de subastas.

Lo peor: quizá se pueda quedar un pelín corto, sobre todo jugado entre jugones más duros y acostumbrados a subastas más implacables.

4 – Skull & Roses

El faroleo más puro que te puedes encontrar en un juego, podríamos describirlo como un póker que se puede jugar sin dinero. Toda palabra que digas, todo movimiento que hagas, va a tener un doble sentido. Aquí no se gana o pierde por suerte, sino por saber leer mejor o peor a tus oponentes. ¿Quién habrá puesto su calavera? ¿Está el de al lado apostando porque está seguro de sacar esa cantidad de rosas, o para forzar que alguien haga una apuesta mayor? ¿Vas a jugar a conseguir las dos victorias, o a eliminar a los oponentes? Un juego digno de los mismísimos Satanases del Infierno.

Lo mejor: faroleo puro y sin distracciones.

Lo peor: necesitas un buen número de jugadores (al menos 5) para disfrutarlo al 100%.

3 – ¡No, Gracias!

Un curioso jueguín de subastas en el que lo que intentas es no llevarte la carta que se está subastando, con un componente de forzar la suerte que le da un punto más de interés, a la vez que posibilidades de puteo: ¿vas a coger ahora esa carta que no te penaliza en absoluto, o vas a dejarle dar un par de vueltas más para conseguir más fichas? ¿Te quedarás esa carta que no te conviene en absoluto sólo para evitar que otro jugador haga una escalera? ¡No, gracias!

Lo mejor: es un juego de 20 minutos que no se queda corto entre jugones.

Lo peor: quién muestra cada carta puede ser un factor demasiado determinante en algunas situaciones.

2 – Incan Gold

Si Skull & Roses consigue imitar la esencia del componente de faroleo del póker, Incan Gold juega con la estadística, la teoría de juegos y las valoraciones riesgo/recompensa. En este juego no es sólo importante saber cuándo parar, sino también escoger el mejor momento para que la retirada sea lo más provechosa posible. Las cartas de reliquia añaden un puntito adicional que hace que escoja esta versión en lugar de Diamantes, aunque esta última tenga mejores componentes.

Lo mejor: si el póker te parece un juego interesante pero no te gusta la idea de apostar dinero, este es tu juego. Además, se juega muy bien con muchos jugadores, lo que no siempre es fácil de conseguir.

Lo peor: si no te gusta calcular probabilidades y te parece que el póker es un juego sin estrategia, Incan Gold tampoco te va a entusiasmar.

1 – King of Tokyo

Si se puede describir a este juego con una sola palabra, esa es molón. Monstruos gigantes peleándose por ver quién destruye Tokyo más salvajemente, usando para ello los dados más grandes que he visto hasta ahora en un juego, así como el tablero más absurdo. Es un juego de confrontación pura, en el que en cada tirada intentas maximizar el daño que puedes hacer o conseguir esa carta especial antes de que algún desalmado te la quite. Richard Garfield vuelve a demostrar que sabe qué es lo que hace que un juego sea divertido, y cómo explotarlo al máximo.

Lo mejor: un juego que es pura diversión, de esos que encadenan una partida detrás de otra.

Lo peor: no es un juego apto para gente a la que no le guste divertirse. Por suerte, hay otras opciones para quienes prefieran aburrirse cuando juegan Sonreir

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4 Comentarios en Be-Top-Ten: chorrijuegos

  1. Bueno, bueno, bueno…qué malvado el enlace en el King of Tokyooooo….

    Jijijijij, me encanta!

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  2. No he podido resistirme… 😀

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  3. ¿King of Tokio o King of New York?

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  4. Pues a mi el king of new york me dejó frío y he visto un video del king of tokio y mas de lo mismo. No le veo la gracia mas alla del frikerio kaiju de los monstruitos

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