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Be-Top-Ten: 2011

Ya pasada la racha jugona de Navidades, toca hacer una pequeña parada y echar la vista atrás… Hasta hace dos años.

¿Por qué hacer ahora la lista de los mejores juegos de 2011 y no la del 2012? Por una cuestión de utilidad. Los juegos de 2012 están aún calentitos y, salvo algunas excepciones, poco jugados (incluso muchos aún sin jugar), así que una lista del año recién acabado ahora iba a ser sesgada e incompleta. En cambio, los juegos salidos en 2011 los tengo más jugados y reposados, lo suficiente como para poder emitir un juicio más útil. Y como sé que soy un referente cultural de gran importancia, no quiero daros más que lo mejor de mí  Cool

Además, 2011 fue un año lúdico muy interesante, sobre todo en el género plastiquero, con grandes juegos puramente temáticos y pasos hacia una fusión, con juegos que usan mecanismos propios de los muevecubos más puros, pero con un tema integrado y original, o incluso incursiones en los temas más “ameritrash” como pueden ser la conquista espacial o las espadas y brujería. Por desgracia, y salvo excepciones, esta tendencia no ha contiunado en 2012 y hemos visto, sobre todo en Essen, un retorno bastante acusado a las hojas de Excel.

Pero, para mal o para bien, los juegos más cañeros de 2011 siguen vivos y dando guerra, así que ahí va mi homenaje y reivindicación.

Menciones especiales

Dos juegos se escapan de la lista por motivos técnicos, pero no puedo dejar de nombrarlos y recomendarlos.

Quarriors!: mención especial para Quarriors! porque, en justicia, lo que hace grande a este juego es su segunda expansión, Quarmageddon. Quarriors! es, básicamente, un Dominion con dados y un poquito más de tema, pero que en su encarnación básica sufría de un problema fatal: falta de decisiones. Sin embargo, utilizando los dos pequeños cambios que se introdujeron más adelante, el juego gana muchísimos enteros, al tener más libertad y posibilidades a la hora de comprar dados sin limitarte a “lo más caro que me pueda permitir este turno”.

The New Era: a esta segunda mención especial le pasa lo contrario que a Quarriors!: no tiene puesto propio porque, a pesar de poderse jugar por sí misma, se trata de una expansión para el juego básico de 51st State, aunque se juegue mucho mejor sin él por los cambios de reglas y nomenclaturas que no siempre son claros si mezclas cartas de los dos sets. The New Era es un juego muy inteligentemente diseñado de expansión territorial, gestión de recursos y colocación de trabajadores que utiliza un motor de cartas multifunción y cuyo resultado es una versión más compleja, más completa y más profunda de Galaxia: la Conquista. Y, por si fuera poco, con temática postapocalíptica. Uno de los mejores juegos de cartas de todos los tiempos.

10 – Mundus Novus

A veces quieres dominar un imperio y conquistar tierras lejanas. A veces quieres ser un poderoso brujo, un feroz guerrero o un magnate del ferrocarril. A veces simplemente quieres pasar un rato agradable con un juego ligero de cartas. Mundus Novus está ahí para esos momentos. Un juego que combina sencillez y originalidad, con sus buenas dosis de estrategia, de táctica y de suerte y que captura el tema del comercio con el Nuevo Mundo como mínimo tan bien como otros juegos más pesados y famosos.

Lo mejor: ideal para comenzar o terminar una velada, te permite relajarte y charlar mientras juegas sin ser un juego sin sustancia.

Lo peor: con más de 4 jugadores se puede hacer algo lento si hay varios propensos al AP.

9 – Ascending Empires

No podía dejar de incluir uno de los juegos más originales que se han publicado en los últimos años: ¿mezclar un 4x con los juegos de chapas? ¡Locura! Pero una locura genial. Ascending Empires ofrece todo lo que puedes encontrar en un juego de conquista espacial al uso (exploración, avance tecnológico, carrera armamentística, manejo de recursos) y le cambia las reglas de movimiento, exploración y combate, que siempre son las que más raletizan este tipo de juegos, por algo tan sencillo como darles tobitas a las naves de madera, como si fueran jugadores de Subbuteo o fichas de Crokinole. El resultado es una experiencia 4x muy rápida, con turnos muy ágiles y tan accesible como atractiva.

Lo mejor: esa sensación cuando te sale un tiro especialmente difícil, y que el juego esté siempre moviéndose, sin los entreturnos eternos que suelen tener los juegos de conquista.

Lo peor: los problemas de producción que hacen que algunos tableros hayan salido combados o encajen mal, y que son la principal causa por la que este juego no ha sido un pelotazo absoluto.

8 – Blood Bowl Team Manager

Blood Bowl es un auténtico clásico. El que para muchos es el mejor juego producido por Games Workshop y que tiene una afición más fiel que sigue manteniendo el juego vivo a pesar del semiabandono por parte de GW y continúa organizando ligas y campeonatos por todo el mundo. Blood Bowl Team Manager no tiene nada que ver con Blood Bowl. O casi. En este juego no simulas un partido, sino que te sientas en el banquillo y controlas el desarrollo de un equipo a lo largo de una temporada, realizando fichajes, mejorando el cuadro técnico y procurando ofrecer el mayor espectáculo posible para acabar el juego con más fans que los demás, todo ello mediante una sencilla pero eficaz mezcla de mayorías, puteo y una chispa de construcción de mazos que, si bien es algo totalmente distinto a jugar un partido de Blood Bowl, sí te mete de lleno en su ambiente y transmite sensaciones muy parecidas.

Lo mejor: toda la emoción de un manager deportivo, con un tema muy especial para muchos jugones.

Lo peor: que no se le esté sacando por parte de FFG todo el jugo que se podría en forma de expansiones con más equipos y jugadores estrella.

7 – Urban Sprawl

La que para muchos fue la mayor decepción del año, para mí fue una muy agradable sorpresa, quizá porque me enfrenté a este juegazo sin haber probado antes Dominant Species y, por tanto, ir sin ideas preconcebidas ni expectativas. Urban Sprawl consigue la rara combinación de ser un juego principalmente táctico y muy complejo, mezclando mecanismos de juegos económicos con un motor de mayorías (por filas, columnas, colores y vocaciones) y gran cantidad de eventos, tanto controlables como aleatorios, que pueden cambiar enormemente la situación de juego de un turno a otro. Tiempo después probé Dominant Species y vi por qué el juego decepcionó a quienes más lo esperaban, ya que se trata de experiencias completamente distintas: una buena razón para no leer el nombre del diseñador de un juego antes de haberlo probado.

Lo mejor: el mejor Sim City pasado a tablero que he probado, y uno de los pocos juegos económicos y de mayorías que funciona realmente bien con 2-3 jugadores.

Lo peor: con cuatro jugadores los entreturnos se pueden hacer demasiado largos, al haber tantas posibles decisiones que tomar cada turno y no poder realmente planear con antelación lo que vas a hacer.

6 – Dungeon Petz

Cuando en la presentación hablaba de fusión de mecanismos “euro” y temas “ameritrash”, me refería principalmente a este juego, aunque haya otros ejemplos en puestos más altos. Dungeon Petz toma los mecanismos básicos de un juego de colocación de trabajadores estándar, con una pizca de subastas ciegas, le añade un tema divertido y original (diablillos regentando distintas tiendas de mascotas para señores del mal) y le pone como guinda cuarto y mitad de la sensación de estar siempre a borde del desastre más absoluto típica de los juegos de Vlaada Chvátil. El resultado es un juego que satisfará a los fans de los euros más duros pero que, para variar, es divertido de jugar. Y es que les acabas cogiendo cariño a los bicharracos esos y todo.

Lo mejor: un juego que, por mucho que lo juegues, difícilmente vas a considerar que dominas o que has “resuelto”.

Lo peor: las ilustraciones, monísimas ellas, pueden engañarte y hacerte pensar que es un jueguecito ligero para toda la familia, cuando es un monstruo totalmente implacable.

5 – Eclipse

Que nadie os engañe. Este juego es un euro de los de toda la vida, de poner cubitos de madera en huecos y manejar distintos tipos de recurso para conseguir puntos de victoria, sólo que esta vez con naves espaciales. Que molan mogollón. Y que puedes mejorar y modificar según descubres tecnologías. Y que puedes usar para estamparte contra naves milenarias o para destrozar a tus amiguetes de risas. La principal ventaja de Eclipse es esa capacidad para adaptarse al estilo de juego que prefiera cada grupo. Si queréis dedicaros a la gestión de vuestros imperios y optimizar recursos, podéis hacerlo. Si queréis llenar de láseres vuestras naves y enviar oleada tras oleada para tirar dados a cascoporro, podéis hacerlo. Si queréis una mezcla de las dos cosas… Estáis ante el juego perfecto.

Lo mejor: un gran euro con su punto de tema, o un gran juego de imperios espaciales con mecanismos euro, como prefieras.

Lo peor: no es un Twilight Imperium light, y si eso es lo que buscas te vas a llevar un buen chasco.

4 – King of Tokyo

Richard Garfield es un genio que sabe qué es lo más importante a la hora de crear un juego: la diversión. Explícale este juego a cualquiera y pensará “menuda chorrada”; al fin y al cabo todo consiste en tirar dados y, de vez en cuando, comprar cartitas. Sin embargo, una vez lo juegas te metes de lleno en el mundillo y empiezas a disfrutar de los piques, las bravatas, los “momentos Las Vegas” en la que te pones de pie para ver el resultado de una tirada decisiva… No será el juego que más te soliciten en un club de fans de Martin Wallace, pero sí uno de los que más te harán reír y que más propician encadenar una partida tras otra.

Lo mejor: diversión en estado puro.

Lo peor: con 2-3 jugadores pierde bastante. Es uno de esos juegos de “cuantos más, mejor”.

3 – Mage Knight

Una cosa que se puede decir de Vlaada Chvátil es que no es un diseñador que se conforme. Si tenemos diseñadores completamente centrados en juegos de cultivar cosas, de contar puntos de modos curiosos, de pedir préstamos al principio de la partida o de llevar la palabra “Catán” impresa en la caja, Vlaada está centrado en no hacer dos juegos iguales. Si antes hablaba de Dungeon Petz como una vuelta de tuerca a la colocación de trabajadores, en Mage Knight tenemos un juego de “lleva a tu héroe hasta el máximo nivel venciendo enemigos” que utiliza la gestión de mano y la construcción de mazos de maneras muy distintas a lo que es habitual ver. Un juego desafiante que mezcla lo mejor de las sensaciones de resolver puzzles y las de los juegos de aventuras y exploración, y con uno de los mejores modos para un jugador que se pueden encontrar en un juego de tablero.

Lo mejor: el reglamento que utiliza el modo tutorial de los videojuegos en versión tablero, y que hace que después de una primera partida guiada hayas asimilado los conceptos clave de un juego muy complejo.

Lo peor: los entreturnos pueden ser mortales, ya que cada turno es un rompecabezas a resolver.

2 – Airlines Europe

Uno de los juegos que he esperado con más ansia, aunque en realidad no lo sabía y simplemente pensaba “ojalá reediten Union Pacific alguna vez”. Si bien eso nunca sucedió, lo que Alan R. Moon nos ha ofrecido a cambio supera con creces un magnífico original y nos da, en un juego no más complejo que un Alhambra, sensaciones que muy pocas veces se pueden obtener de un juego que no dure más de 6 horas ni tenga un título que empiece con un uno y un ocho. No hay motivo por el que Airlines Europe no pueda estar en tu colección.

Lo mejor: un juego con muy poca complejidad pero en el que cada decisión tomada importa y afecta a las que todos los demás tomen en el futuro.

Lo peor: que use dinero de papel, especialmente sangrante dado que hay mucho trasiego de billetes y pueden acabar destrozados tras un par de partidas. Obligatorio jugarlo con fichas de póker.

1 – Sombras sobre Londres

Sombras sobre Londres es uno de esos juegos que, al terminar la primera partida, te dicen: “este título va a ser un clásico durante muchos años”. Y es que todo invita: desde el diseño del tablero que, aparte de resultar estéticamente muy agradable, te introduce en el ambiente por completo, hasta la sencillez del mecanismo asimétrico en el que ambos bandos juegan juegos muy distintos (Jack centrado en el faroleo, Scotland Yard en la deducción), pasando por los diferentes recursos para equilibrar a jugadores de distinto nivel, Sombras sobre Londres es el mejor juego de “gato y ratón” que se ha diseñado nunca, y costará mucho superarlo.

Lo mejor: un juego que se explica en 5 minutos pero que produce momentos de mucha tensión y humo saliendo por las orejas.

Lo peor: hay gente que en un primer momento puede sentir rechazo por el tema, aunque está tratado de manera muy elegante y respetuosa.

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