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Reseña: Dragon’s Gold

Bruno Faidutti, 2001 – Descartes Editeur (2011 – White Goblin Games)

3-6 jugadores, 45 minutos.

Dragon’s Gold es un juego sobre grupos de aventureros que se dedican a matar dragones (cada cual se gana la vida como puede) y que se enfrentan a uno de los dilemas más importantes que cualquier grupo de aventureros ha tenido que solucionar en un momento u otro: ¿cómo repartir el tesoro? Es un juego muy sencillo de explicar y rápido de jugar (en torno a los 45 minutos por partida) en el que prima la capacidad de hacer tratos rápidos.

Lo primero que llama la atención de esta reedición es el cuidado y la calidad de los componentes. Desde la caja metálica con su dragón en relieve y todo, hasta las pantallitas para ocultar la puntuación, pasando por las ilustraciones de las cartas, todos los componentes son de muy buena calidad y muy coloridos. Como detalle, han llegado al extremo de sobreproducir el juego: las cartas de objetos mágicos y las de puntuación están imprimidas cuatro veces, una en cada uno de los idiomas de la edición (inglés, francés, alemán y holandés). El lado bueno es que, mientras esperamos la edición española, podemos usar cualquiera de los cuatro juegos para pegarle la traducción (ya hay una disponible en BoardGameGeek) y, a malas, podemos hasta utilizarlas para aprender idiomas nuevos. Pero por muy bonitos que sean los componentes, si las reglas no acompañan no hay nada que hacer, así que vamos a ver cómo se juega a esto:

Cada jugador tiene un grupo de cuatro aventureros: un mago de fuerza 1, un ladrón de fuerza 2 y dos caballeros con fuerza 3 y 4. En el centro de la mesa se colocan cuatro dragones con valores de fuerza que van de 5 a 11 y distintos valores de tesoro. Parte del tesoro (que se presenta en forma de fichas de madera de distintos colores) es visible, y parte sólo se descubre cuando el dragón es derrotado. Alternando turnos, cada jugador coloca uno de sus aventureros junto a uno de los dragones en juego. Cuando junto a un dragón hay cartas de aventurero con una fuerza combinada igual o superior a la suya, el dragón es derrotado, se sacan fichas hasta completar el valor total del tesoro y los jugadores con aventureros involucrados en la hazaña tienen un minuto para repartirse ese tesoro del modo que crean conveniente. Pasado el minuto, si no se ha llegado a ningún acuerdo, el tesoro desaparece y nadie se lleva nada. En cualquier caso, después se devuelven los aventureros a sus dueños, se pone otro dragón con su correspondiente tesoro en la mesa y el juego continúa.

Un par de detalles le añaden algo más de vidilla al juego: los ladrones pueden robar fichas de otros jugadores después de matar a un dragón, los magos pueden conseguir objetos mágicos con habilidades especiales si consiguen ciertas fichas de tesoro, y a la mitad del juego hay una fase de comercio abierto en la que todos los jugadores tienen un minuto para intercambiar fichas como quiera que acuerden, pero la base del juego son esas negociaciones rápidas, que funcionan por dos motivos: el primero es el reloj de arena, que agiliza la partida y evita situaciones como las que todos hemos vivido alguna vez en el Colonos de Catán, cuando algún jugador cansino se pasa diez minutos diciendo “¿pero nadie tiene piedra? ¿seguro seguro? ¿y si doy dos ovejas? ¿tres ovejas? venga, tres ovejas y un trigo por una piedra, ¿no? ¿que no tenéis?…”, y el segundo la variedad de tesoros y la puntuación final, que hacen que cada ficha tenga un valor absoluto (por ejemplo, el oro siempre vale 3 puntos) o uno relativo (las fichas de cada color puntúan sólo al que tenga la mayoría, y cada set completo de cinco fichas da también puntos), lo que le da un nivel de estrategia a la hora de colocar aventureros y negociar.

Por si no lo habíais notado, este juego me ha encantado y se lo recomiendo a todo el que busque un juego de negociación ágil y sencillo para animar el ambiente de cualquier velada lúdica.

Lo mejor: es un juego en el que no existen los tiempos muertos y con muchísima interacción entre jugadores.

Lo peor: un jugador pasivo o demasiado tímido lo va a pasar mal. Si odias juegos como Bohnanza, Dragon’s Gold tampoco te va a enamorar.

 

 

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3 Comentarios en Reseña: Dragon’s Gold

  1. Estoy interesado en este juego pero me echa para atrás lo de que no esté en español.
    Cuando hablas de “mientras esperamos la versión española” ¿Es porque tienes alguna noticia de que esto vaya a ocurrir?
    Gracias

    Me gusta

  2. Ok. Gracias por la reseña y por contestar.

    Me gusta

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